Opinión

Unos sí, otros no

Unos sí, otros no

Elvis Valoy‏

Indiscutiblemente que el globo terráqueo gira esparciendo injusticias por doquier. Una muestra de esto es el fallo del juez Elihu Berle, de la Corte Superior de Los Angeles, California, en contra de Starbucks Coffee y otras empresas comercializadoras de café, que tendrán a partir de ahora que agregar una advertencia alertando la presencia de sustancias cancerígenas que se producen durante el proceso del tostado del aromático, todo esto después de la demanda interpuesta en el año 2010 por la ONG Consejo para la Educación e Investigación de Tóxicos.

La aparición de la Acrilamida, elemento que se forma durante el sometimiento a altas temperaturas de alimentos, en la exposición del café al fuego, es una realidad lamentable, pero que esta esencia que puede producir cáncer igualmente dice presente en innumerables alimentos, los cuales están “exentos” de fallos judiciales.

El pan, los cereales, papas fritas, etc., se presenta la Acrilamida, sin que ningún tribunal ni ONG alguna se hayan dignados en someter a las grandes cadenas de comida rápida a la Propuesta 65, que obliga al etiquetado de advertencia.

El fallo del magistrado Berle se presta a muchas interpretaciones, comenzando con el cuestionamiento de porqué unos sí y otros no. Los países productores de café no pertenecen a la parte norte del planeta.

Son naciones del segundo y tercer mundo, la mayoría de economías subdesarrolladas, lo que deja entrever una gran discriminación social y hasta racial. ¿O es que la Acrilamida únicamente está en el tostado de los productos producidos por países pobres? .

Pero si el dictamen del juez Berle se percibe injusto, el sometimiento del Consejo para la Investigación de Tóxicos es aún más sintomático, pues resulta que dicha ONG gana dinero por cada advertencia que Starbucks Coffee estampe en sus recipientes.
¡Qué mundo éste!

El Nacional

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