Por Ernesto Guerrero guerrerocamiloe@gmail.com.-
La epidemia de covid-19 en el país no está controlada, y es una utopía comunicar que con la llegada de una vacuna terminarán los contagios. Aunque los nuevos casos, hospitalizaciones y muertes han disminuido, el resurgimiento de una nueva ola de casos, es solo cosa de tiempo. Las medidas efectivas de contención y mitigación incluyendo el “toque de queda” son insuficientes.
Aumentar el número de pruebas de detección, investigar y poner en estricto aislamiento o cuarentena a todos los enfermos y sus contactos, es una manera efectiva de romper la cadena de transmisión. La tarea de investigación y seguimiento, no puede ser exclusiva de los esforzados empleados de salud, sino también de las FFAA, Defensa Civil, y ONG; debidamente capacitados y equipados con transporte y viáticos incluidos.
Si bien el uso de mascarillas ahora es mas generalizado, las medidas de distanciamiento en el transporte y en los lugares públicos y privados no se cumplen. Los apresamientos durante las horas de “toque de queda” pueden tener un efecto contraproducente, aunque es un disuasivo para las aglomeraciones en bares, restaurantes y lugares de fiesta, este mismo efecto se puede lograr con la imposición y monitoreo de normas en esos lugares.
La promesa de una inminente vacuna y el retorno a la “normalidad” crea un falso sentimiento de seguridad y complacencia entre las autoridades y la población. Son seis, las vacunas en fase final de experimentación cuyos resultados finales se esperan para fines de año o principios del otro. Allí sabremos, el porcentaje de efectividad, número de dosis y costo de la vacuna que resulte exitosa.
Nuestro país a través del mecanismo de COVAX, aseguró solo dos millones de dosis, que probablemente estarán disponibles después de que las farmacéuticas norteamericanas y europeas con insuficiente producción, suplan esos países que ya adelantaron sus compras. La adquisición, almacenamiento, distribución y aplicación en un corto tiempo será otro gran desafío logístico.
Probablemente, no será hasta finales del 2021 cuando el país, tenga vacunados al personal de salud y a los mayores de 60 años, mientras tanto, antes y después seguirán los contagios dentro del resto de la población. Para nuestro país, la vacuna no representa una solución a corto ni mediano plazo.

