Hay quienes dicen que los dominicanos padecemos de amnesia, y aunque no creo que sea cierto, y tanto menos, que sea una tacha endémica, he querido de todos modos rememorar lo que había escrito sobre Hipólito Mejía en estas páginas. El 20 de enero del 2010, cuando nadie creía en la viabilidad de su proyecto, publiqué Que barajen otros nombres, y amparándome en la sorprendente victoria de Sebastián Pineira en Chile, expresé: Los profetas políticos del patio, que por pasión o ignorancia no asumen las enseñanzas que nos ofrecen en otras latitudes, deberían empezar a barajar otros nombres entre los presidenciables del 2012, y muy particularmente el de Hipólito Mejía.
El 7 de julio pasado, a raíz de los resultados ofrecidos entonces por la Gallup, publiqué Del 2 al 43 por ciento, y sostuve lo siguiente: Miguel Vargas está sumido en un declive político que debe ser angustiante…Y es que Hipólito Mejía, a quien se le tenía como alma en pena, atribuyéndosele apenas un 2% de la intención del voto perredeísta, se ha colocado delante con un 43%.
El 27 de octubre, luego de conocer detalles de una encuesta realizada en aquellos días, publiqué Un fenómeno, y escribí lo que transcribo a seguidas: No es ninguna casualidad que Hipólito Mejía supere ya el 65% de las preferencias perredeístas. Su consagración al quehacer político, asistida de su innegable carisma, lo ha llevado de nuevo a la cima de la popularidad… Indudablemente, se ha convertido en un fenómeno que ha desvanecido la aureola presidencial que tuvo Miguel Vargas hace algunos meses… Como muchos otros, pienso que será innecesaria la celebración de la convención de marzo, pero si sus adversarios internos insisten en que sean las urnas las que revelen la improbabilidad de su triunfo, pues amén. Conociendo la vocación de trabajo del ex gobernante, es imposible revertir la tendencia a su favor. Vaticinio cumplido.

