Opinión

Vaya tiempos

Vaya tiempos

Mi generación debería estar curada de espantos. Testigo de dos siglos, y dos milenios, supo de la tiranía y presenció su muerte. Ha visto construirse tan trabajosamente esta democracia, que en más de una ocasión ha debido preguntarse. De verdad, ¿es pa’lante que vamos?

Vio como en cinemascope a revolucionarios convertirse en mercaderes. A pastores oficiando de escribas y fariseos. A los políticos pobres, renunciando a ser pobres políticos.

Y vio al criollo mutar de hacendoso y solidario, a simulador y disoluto. Nada malo, sólo cuestión de modas y caídas, que es en cambios que estamos.

Mi generación es privilegiada, llevo dicho. Anduvo encaramada en las guaguas de dos pisos. Se sentó en los muebles de palitos. Se votó comprando a cheles, y ahora la embargan en dólares y hasta en euros.

Es una generación avispada, que no sabe hacerse la pendeja. Puede negociarlo todo, menos la capacidad de asombro, pues sabe que si pierde ese capital, se arruina en el sopor de la rutina y el hastío.

Esta generación tan chiva imaginaba que el viaje de Peña, Bosch y Balaguer traería inquietos reacomodos. Pero esta sucesión de eventos sin fin, de estos últimos días, es para poner a más de uno camarón.

En sólo semanas vimos defender la vida ¡con espadas y cuchillos..! No acabamos de frotarnos los bolsillos porque el turismo de Cancún se iba en banda, cuando ¡achuff!, H1N1 se mueve por acá y a los nietos proletarios de abuelos proletarios les avisan en Rusia que para Quisqueya no, que vayan con sus millones de rublos a turistear para otros aires.

Pero la salsa es en la política que se cuece. Sorpresivamente, Leonel tira la toalla. Firma con los carmelitas al menos para una próxima reelección, aunque desde España dice que así es que le gusta.

En el PRD, la transición al liderazgo de Vargas hace sonar tambores de guerra. El parto amenaza doloroso, pero es natural y tranquilo (Padre, son las 10:00 ¿sabes dónde está Danilo?). Hasta Hipólito Mejía dice que el MVP es el hombre del momento, pero monta campaña jugándosela a que se muere el jeque, se muere el caballo, o cualquier cosa puede pasar: son tres años, mucho tiempo en este trópico de cambios.

Los de vocación opositora para el PRD se van. Los gobiernistas, para el gobierno se van. Leonel, que reparte y reparte, se lleva la franquicia para la Cancillería.

Los revisores reforman todo para dejarlo todo igual, menos sus privilegios que hacen crecer, pues además de barricas y barrilitos meten patentes de corso y licencias 007 para hacer y deshacer sin muchas penas y todas las glorias.

El Nacional

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