El presidente de la Sociedad Dominicana de Cardiología, Donaldo Collado, alertó que la muerte súbita sigue como un grave problema, evitable con desfibriladores externos, pero las autoridades no tienen políticas para establecer dónde deben estar, pese a que los males cardiovasculares matan más que el sida, el cáncer de mama y de pulmón y el derrame cerebral juntos.
Explicó que el mal está entre las principales causas de muerte y que el detonante es la fibrilación ventricular (arritmia cardíaca) de manera tal que poder recuperar a una víctima depende del dispositivo, que cuesta de 2,500 a 3,0000 dólares.
Consideró esencial la instalación de los equipos en las escuelas, acompañados de un programa de capacitación, que permita a los estudiantes desde el nivel básico ser capaces de salvar vidas en esos recintos y en otros lugares.

