Opinión

Verdades obligadas

Verdades obligadas

Estoy obligado a decir verdades que me atañen. Dijo Federico Nietzche que las verdades, cuando se callan, envenenan. Quiero felicitar al cardenal López Rodríguez por sus 20 años de ordenación cardenalicia. En el acto, yo representé al gobierno de Balaguer, aunque había sido invitado por su familia.

El FMI se vio obligado a intervenir por fallas reiteradas de nuestro gobierno aliado, que violaba la ley gastando lo que no se podía. Debido al reciente paquetazo, el panorama político está al rojo vivo, en plena campaña, cuando el pueblo quiere cambio.

Compadezco a mi viejo amigo Danilo Medina. Por eso no buscó don Leonel la reelección. Juro que las verdades de hoy, no quería tocarlas, pero el jueves pasado, por usar jocosamente el término Comesolo, me cuestionaron un hombre y una mujer. Me dijeron que, siendo funcionario, no debí hablar así. En verdad, no soy funcionario, y dudo que mi amigo Leonel y el PLD tengan con qué pagarme lo sembrado a su favor.

La alianza comenzó a raíz de una visita que hizo a mi casa por más de dos horas don Leonel, a conocer mi residencia e hijos, palabras textuales suyas el día de la puesta en circulación del libro de Euclides Gutiérrez en el hotel Santo Domingo.

La visita fue honrosa. Nos juramentó junto al ingeniero Francisco Aquino García y familias. Llegó acompañado del canciller Morales y del sobrino de Bosch (el cónsul en Puerto Rico Estepan Bosch) y otros. Aquino García preguntó como comunicarnos, y él respondió que con el Canciller o el Secretario de Obras Públicas. Nunca pudimos localizarlos y nos disgustamos, porque somos serios y decentes y habíamos comprometido a nuestras familias, equipo de trabajo los 99 y amigos.

Supe que alguien dijo en el Palacio que yo estaba desahuciado de los médicos, cuando todavía, a Dios gracias y análisis que se me hacen cada año, mi salud está bien. Tengo 73 cumplidos y conciencia tranquila, porque no  fui corrupto. Al aliado PLD lo he defendido sin ser funcionario, ni jubilado después que trabajé 40 años en la administración pública.

El veneno que alguien llevó al Palacio me hizo reír. Alguien dijo que el chismoso pudo ser un reformista que pensó que yo volvería a dirigir algún departamento, o algún morado temeroso de que lo cambien.

Aquello se lo dejé a Dios. Mi respuesta fue dormir en hoteles en Moca de jueves a domingo, por un año, con un equipo, y aprovechamos para ayudar a ganar al actual senador José Rafael Vargas y ayudar la campaña del presidente. Solo Dios recuerda lo que dimos ayudando a un sector  del PLD.

El Nacional

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