El 4 de junio inicié un título de temas diversos, sobre mis modestas verdades. Persigo estructurar una base para escribir mis memorias, y comenzar a relatar algunas de tantas vivencias.
Amigos que me conocen bien, han insistido en que dé este paso.
No he querido iniciar mis memorias, porque se sostiene que es señal de que nos despedimos. No es mi caso, pues me siento bien con mis 70 años, muy lúcido y sano, optimista como nunca.
Comencé mi vida pública en el espacio 1955-1960, trabajando mañana y tarde en la Secretaría de Agricultura. Desempeñé 9 cargos y cuando me gradué de abogado junto a un grupo que ha gravitado como Euclides Gutiérrez, Ramón Blanco Fernández, J. R. Sanchez, Pablo Solano, Ulises Cabrera, Machanito, Plinio Jacobo y docenas más.
A propósito de Agricultura, para mi graduación fui víctima de un crimen para lo que hubo que buscar a Trujillo para que me salvara la vida y así sucedió. Luego de nombrarme secretario de la Gobernación en Moca, y esta Gobernación me designó Juez de paz y provisionalmente Juez de Primera Instancia.
Luego amigos que andan por ahí me llevan donde don Juan Bosch para las elecciones de 1966 junto al doctor Pablo Solano en La Vega, duramos un par de meses preparando el ambiente, pero Balaguer y los reformistas ganaron. Recuerdo al ingeniero Elías Brache y su equipo, que fueron triunfadores.
Por asuntos temperamentales del profesor Bosch, me retiré en 1967 de la política y me entero que Balaguer utilizó al doctor Víctor Hidalgo para la formación del MNJ, y luego a Víctor Gómez para, decía Balaguer, evitar que se siguieran perdiendo jóvenes de ciertas tendencias. Eran aquellos jóvenes que la CIA y la democracia mundial veían como peligro en potencia con lo que demostraron en la revolución de 1965 en el país.
Me atrajo el proyecto de Balaguer y me enrolé a través de Víctor Gómez. Balaguer utilizó en nombre de mi larguísima familia a mi tío Atilio Guzmán Fernandez y al suscrito, y a propósito en Moca se sabe que durante aquella larga estadía de nosotros, aquella familia no utilizó privilegios, hasta hoy, no se perdieron muchachitas, no se hicieron negocios aprovechados, no se compraron fincas, más bien vendimos lo que heredamos para evitar pedir o robar en la política, en la que tanto se gasta. Averigüen, que ya hay que hacer depuraciones y justicia si queremos seguir en la política y los partidos.
Por último, me solidarizo con los esfuerzos que realiza la comunidad internacional en reclamar el restablecimiento del orden constitucional en Honduras. Los golpes de Estado son etapa superada de la historia de estos pueblos.

