Con motivo del viaje por África del presidente de Leonel Fernández, a la Cumbre Especial Africana, quiero resaltar que veo estos cónclaves como oportunidades para aumentar el abanico de amigos, cultivando la diplomacia moderna.
Fernández también representa a Latinoamérica y el Caribe, siendo invitado especialmente por Muammar Khadafi, para celebrar el 40 aniversario de la Revolución Libia.
Cuando preparaba este compromiso vi la oferta de que el gobierno de Libia notificó su interés en participar en la construcción de una nueva refinería de petróleo en Montecristi de unos US$2 mil millones de dólares, con fines de exportar a los Estados Unidos. Nuestro Presidente apuntó a favor del restablecimiento de la institucionalidad en Honduras y se decidió formalizar relaciones diplomáticas con Libia.
Insisto en apoyar esta forma de gestión diplomática que los atrasados critican y desnaturalizan.
Recuerdo haber visto a la fina Canciller de los Estados Unidos Hillary Clinton en la propia casa de la Presidente del Congreso, Sonia Gandhi y con sus originales detalles y sonrisa cual pétalo de azucena en flor o noche plateada, logró amarrar con India operaciones mayúsculas como plantas nucleares, aviones de combate y otros. Un verdadero acuerdo integral calificado por la propia diplomática. Solo esta hábil gestión norteamericana permitía este amarre. El trato personal es clave, pues no se compra pero opera milagros. En el próximo compromiso ampliare sobre el aspecto diplomático.
Quiero aprovechar el espacio que se me termina, para felicitar de corazón al señor senador haitiano Rudolph Henry Boulus, aspirante a la Presidencia en nuestro vecino Haití, por sus justos comentarios de lo que viene haciendo nuestro pueblo a favor de sus compueblanos en distintas áreas de trabajo. Si esa forma se hubiera utilizado antes por el vecino, las relaciones hubieran sido más fluidas, donde hay tanto futuro para ambos Estados, pero todavía hay tiempo, aunque los dominicanos ya no podemos seguir solos atendiendo al vecino Haití.
Finalmente, quiero felicitar a mi distinguida compueblana doña Ligia Belliard por su original trabajo, en el periódico Clave, donde resalta la tirantez entre mujeres, si mal no recuerdo; pero doña Ligia, es la condición humana que falla cada día que pasa; por ello se han roto buenas amistades, asociaciones, partidos, por envidia, mezquindades o ignorancias. Por favor tú crees que tus inquietudes de soles las apoyan tus amigos, compueblanos y hasta familia. Sería la excepción en la regla.

