La violación de equipajes en las terminales nacionales se ha convertido en un mal endémico, al que las autoridades no han encontrado –o no han querido- la manera de corregir, con todo y las nefastas consecuencias que esa práctica tiene para la imagen del país. A causa de la rapacería líneas aéreas estadounidenses y europeas han tenido que hacer cuantiosos desembolsos para resarcir a pasajeros que han sido víctimas de las violaciones que se cometen en las terminales aéreas.
El último escándalo se presentó en el aeropuerto de Barajas, España, con viajeros que fueron víctimas de la sustracción de diferentes mercancías en un vuelo de Air Europa que partió del aeropuerto Las Américas. Las violaciones generaron una protesta mayúscula en las oficinas de la aerolínea.
Las violaciones, que suelen ocurrir en el proceso de transportar las maletas a la barriga de almacenaje del avión, han alcanzado una dimensión que exige la intervención de las autoridades.

