El jueves en la noche, en Cotuí, tres de cinco civiles que habrían participado en el atraco a una gasolinera fueron abatidos por una patrulla de la Policía. El mismo día, en San Francisco de Macorís, una pareja que se desplazaba en una pasola fue ultimada por desconocidos. Ambos sucesos disparan la alarma sobre el fantasma de la inseguridad que recorre el territorio.
En el enfrentamiento con los presuntos atracadores, dos de los cuales habrían escapado con una cantidad indeterminada de dinero, una pistola y la escopeta de un vigilante, resultaron heridos un segundo teniente y un raso de la Policía.
Mientras que Pedro Marte Almonte, de 35 años, y su acompañante Paloma Yeraldina Olivares, de 21, fueron asesinados de tres balazos cada uno después de salir de un centro de diversión ubicado en la calle Libertad, de San Francisco de Macorís. Los sucesos, que no han sido los únicos que han sacudido a la población, representan un toque de atención en materia de seguridad.

