Estos ataúdes en una funeraria de Bonao, con los restos de la señora Raquel Saviñon Guaba y sus dos hijos, parecen erigirse en símbolo nefasto de la violencia intrafamiliar. La madre y sus hijos fueron asesinados ayer por Angel Rafael Reyes, el esposo y padre que luego se suicidó para exterminar a su propia familia.

