¿A quién cargar la muerte del gerente de una zona franca de Esperanza en un momento en que la población era sacudida por enfrentamientos entre manifestantes que respaldaban una huelga en el municipio y agentes de la Policía? Si, como se alega, Luis Bienvenido Almonte fue alcanzado por una bala perdida, alguien entonces tuvo que haberla disparado.
Esperanza vivió el martes momentos de tensión con el estallido de bombas de fabricación casera, neumáticos incendiados y una reyerta entre agentes policiales y manifestantes durante un paro en protesta por el supuesto fraude electoral convocado por el Frente Amplio de Lucha Popular (Falpo).
Almonte, de 47 años y gerente de la empresa Top Choice Apparea, estaba ajeno a los disturbios cuando recibió el mortal disparo. Aunque el Falpo se ha desligado del suceso la Policía tendrá que realizar las investigaciones pertinentes para dar con el supuesto homicida. El responsable tendrá que responder ante los tribunales.

