Evitar la saturación.-
SANTIAGO. El presidente de la Cooperativa La Altagracia Incorporada, emitió su mensaje del mes de septiembre, titulado “Evitar la saturación de la educación cooperativa”, que dice:
“Desde la conceptualización filosófica y estructuración doctrinaria los pensadores, mentores y promotores del cooperativismo hicieron hincapié en el factor de la educación como pieza clave para la transformación del individuo en su espacio personal, en el colectivo social y en el empresarial. Los pioneros de Rochdale asignaron a la educación cooperativa la categoría de Regla de Oro, en su declaratoria de principios en el año 1844.
Las cooperativas de base que estamos afiliadas a una o varias instituciones de integración cooperativa nacional e internacional estamos sujetas a una saturación de convocatorias para abordar distintos temas en seminarios, talleres, congresos, pasantías y otras modalidades presenciales que demandan de presupuestos generosos y cuyo impacto en la relación costo-retorno de las participaciones no es medible por ser un intangible no cuantitativo.
Al definir el programa de educación de cada año lo primero que debemos hacer es un levantamiento de las requisiciones que en materia de capacitación y formación requieren los dirigentes, socios y empleados para establecer orden de prioridades y asignación presupuestaria. Adicionalmente estamos siendo invitados a múltiples actividades académicas y de formación que por falta de planificación entre las instituciones convocantes a veces chocan entre sí, agendando temas ya abordados, o que no son del interés de las instituciones convocadas, lo cual dificulta la participación o al menos no le agregan valor a la gestión social, administrativa o estratégica de las organizaciones.
La selección de los recursos humanos muchísimas veces recae en las mismas personas de las entidades, haciéndose omnipresentes en todos los eventos o cónclaves de educación o integración cooperativa. En ocasiones son enviados representantes que en definitiva van a pasear, hacer turismo, disfrutar de lo lúdico y no participar para aprender y añadir valor a su cooperativa, a través de los conocimientos compartidos. Esto es una absurda falta de ética y un uso inadecuado de la reserva educativa que segregan los socios para cumplir con el principio de educación, formación e información.
Las actividades de educación cooperativa convocadas por los organismos de integración, más que acción de recaudación de fondos para el sostenimiento de los organismos federativos debe servir para hacer más competitiva y sostenible las cooperativas y el sector cooperativo en general. Desde nuestra óptica este es un tema de discusión para evitar la atomización y saturación de actividades que no reditúan en favor de las cooperativas de base y debe ser enfocado con espíritu crítico por todos nosotros”.

