El 11 de septiembre ha marcado varios acontecimientos históricos mundiales, aunque el más reciente y, por ello, posiblemente, el más recordado, fue el atentado que sufrieron las Torres Gemelas de Nueva York, en el año 2001. El terrible hecho fue atribuido a la organización Al-Qaeda, cuyo fundador fue Osama Bin Laden. Alrededor de tres mil muertos fue el saldo que dejaron los terroristas, marcando, de forma funesta y nefasta, el principio de la primera década del siglo XXI.
Sin embargo, también existen otros sucesos que acaecieron en esta fecha y que ya forman parte de la historia. He aquí algunos de ellos.
El 11 de septiembre de 1973 se esculpió una parte importante de la historia de Chile, ya que, un golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet, derrocó a Salvador Allende, legítimo presidente de esa nación. El susodicho golpe empezó de madrugada, con el alzamiento de la armada de Chile, desencadenándose por todo el territorio del país y culminando con la muerte de Allende y la de miles de chilenos.
En la misma fecha del año 1971, falleció Nikita Kruschev, máximo dirigente de la URSS, entre 1953 y 1964. Kruschev participó en la revolución bolchevique de 1917 y luchó en el Ejército Rojo durante la guerra civil, de 1918 a 1920. Este célebre dirigente orientó la política soviética a un sentido más liberal, aunque siempre se mantuvo dentro del dogma comunista. Impulsó la reconciliación con Yugoslavia e intervino para abatir la revuelta anticomunista de Hungría en 1956 y en romper con China en 1961.
Otro 11 de septiembre, éste más agraciado que los anteriores, fue el del año 1945, ya que, el representativo saludo fascista, dejó de ser forzoso, en España. Esta obligación se había implantado, de forma ineludible, una vez establecido el régimen del general Franco. Emblemática y terrorífica, esta señal la utilizaban los seguidores de los movimientos fascistas. Fue adoptada por el Partido Nazi, como gesto de lealtad hacia su líder, Adolf Hitler, acompañada por una desgraciadamente conocida exclamación: ¡Heil Hitler!
En el año 1852 estalló una revolución en Buenos Aires, reacción en contra de las condiciones impuestas por Justo José de Urquiza, que colaboró con el dictador Juan Manuel de Rosas, pasando a ser gobernador de la provincia de Entre Ríos. Allí realizó reformas económicas y educativas de gran prestigio.
Después de ser ascendido a general, se opuso a Rosas, con la ayuda del Partido Federalista. Inició la lucha contra el centralismo de Buenos Aires que, temeroso de perder sus privilegios, se rebeló contra la Confederación. En 1859 dejó su cargo de presidente y continuó como gobernador de Entre Ríos. En 1862, el general Mitre se proclamó presidente. Su falta de apoyo al gobierno le hizo perder la confianza popular, enemistándolo con los federalistas radicales.
El 11 de septiembre las fuerzas militares de la ciudad se presentaron en la Plaza de Mayo, dirigidas por el general José María Pirán. La Legislatura desconoció al Congreso Constituyente, retiró los diputados y reasumió el manejo de las relaciones exteriores. Buenos Aires quedó separada de la Confederación. Urquiza se retiró, muriendo asesinado, junto a sus hijos, por un grupo de insurrectos federalistas.
Otro 11 de septiembre, el de 1714, Barcelona se rindió ante las tropas de Felipe V, poniendo fin a la guerra de sucesión en la que Cataluña se puso del lado del archiduque Carlos de Austria.

