Hay que cerrar capítulos, episodios, vivencias…
Me he inspirado en un escrito del célebre autor brasileño, Paulo Coelho, para recordar estos breves y poderosos alegatos. Es difícil, a veces mucho, el seguir sus positivos consejos. Pero creo que es necesario por lo menos intentarlo para seguir nuestro propio camino, que nada tiene que ver con el de los demás, aunque creamos lo contrario.
Tras haber perdido a un hijo, he tenido que “cerrar ese tristísimo capítulo” aunque, el dolor y el recuerdo de su fallecimiento, vayan a morir conmigo. Evocando el fatídico momento en el que me anunciaron que él se había ido aún siento la aguda punzada en el corazón, en el alma. Unos días después viví un intenso momento en el que decidí no aceptarlo. No quería. Hasta traidora me hubiese sentido de haberlo siquiera intentado. En aquellos terribles momentos, me parecía imposible el seguir con mi vida, a pesar de ser madre de tres retoños más. Era como si hubiesen partido mi ser en cuatro pedazos de los cuales faltaba uno. El puzle no encajaba. Así es que entré en la “segunda etapa de duelo” a los que los expertos se refieren: la negación.
Pero no es de esto de lo que quiero hablar hoy. Pretendo, simplemente, transcribir algunas frases que publicó hace años Coelho, el autor del que hago mención. Elegiré algunas de las que más hondo me llegan con la intención de que, quizás, puedan ayudar a alguien a “cerrar” vivencias, por más doloroso que eso pueda resultar.
“Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir.” Nos dice Coelho en su libro. “Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… lo importante es dejar pasar los momentos de la vida que ya terminaron.” “…esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.” “¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.” “Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor”. “Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año.
Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.” “Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.”
“Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo. Deja de ser quien eras y transfórmate en el que eres… Esa es la vida…”
Me encantan estas frases que no me adjudico como propias. Además, querido Paulo, ¡qué difíciles son de aplicar! Aunque pienso que merece la pena intentarlo.
Aída Trujillo Ricart http://aidatrujillo.wordpress.com/
POR: Aida Trujillo Ricart
http://aidatrujillo.wordpress.com/

