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Voces y eco

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Rafael Peralta

Un cambio apreciable

La democracia dominicana vive un momento trascendental.  Se están registrando cambios que marcarán perpetuamente nuestra historia. Por ejemplo, hemos pasado de 3.26 a 4.38 la puntuación anticorrupción otorgada por organismos internacionales, lo cual significa el mayor aumento en Latinoamérica durante el año 2021.

El nuestro fue el país que más aumentó su calificación en este sentido, en el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción (CCC), 2021. La investigación es un esfuerzo conjunto de tres entidades vinculadas al desarrollo social en nuestra región: Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) y Control Risks.

El estudio, que se realiza por tercer año consecutivo, examina 14 variables clave relacionadas con las instituciones responsables de enfrentar la corrupción, las instituciones democráticas y la actitud de los medios de comunicación y la sociedad civil. Es obvio que funcionarios del gobierno pasado fueron materia de estudio. 

El informe indica que el primer lugar lo obtuvo Uruguay con puntuación de 7.80, y nuestro país alcanzó un 4.38. Esta valoración constituye   un incremento importante sobre los 3.26 puntos logrados en el reporte del año pasado. República Dominicana mejoró su calificación mientras cinco países experimentaron descensos.

 “La lucha contra la corrupción en América Latina sufrió una nueva oleada de tropiezos durante el último año”, dice el informe y destaca que la COVID-19 “llevó a los gobiernos y a los ciudadanos a desviar su atención hacia otras prioridades”. Esto permitió a los políticos disminuir la autonomía y los recursos de los órganos judiciales.

El Índice CCC tomó en cuenta la cantidad de recursos disponibles para combatir los delitos de cuello blanco, y se basa en datos extensos y en una encuesta patentada, realizada entre los principales expertos anticorrupción de Control Risks, el mundo académico, la sociedad civil, los medios y el sector privado. Hablamos de un trabajo serio.

El CCC se obtiene de evaluar la independencia y eficiencia judicial, independencia y eficacia de los organismos anticorrupción, acceso a la información pública y transparencia del Gobierno, además de respetar su independencia y dotar de recursos al Ministerio Público y los agentes de investigación. Sin todo eso no hay democracia que funcione

La corrupción resulta muy visible en nuestro país. Los corruptos hacen gala de sus logros y de su robusta acumulación de riquezas. Lo que hace falta es aplicar correctivos para detener ese cáncer de nuestra sociedad. De un año a esta parte han ocurrido acontecimientos que renuevan esa esperanza. El cambio es apreciable.

Por: Rafael Peralta Romero ([email protected])

El Nacional