El fin esencial de la educación es convertir a la persona en alguien mejor. Ese objetivo conduce a uno superior, que es transformar la sociedad. Se aspira a cambiarla para mejorarla. Muchos de nuestros problemas encuentran explicación en la insuficiencia de la educación. Las agresiones al ambiente, por ejemplo, son resultado de que todos los ciudadanos no han adquirido conciencia de las consecuencias fatales que ello conlleva.
La escuela tiene el deber, como imperativo de la hora, de inculcar en las nuevas generaciones de dominicanos el convencimiento de que es una necesidad el preservar el ambiente en nuestras prácticas cotidianas, pues el asunto no se limita a plantar alguna vez una matica.
Paradigma sobre el particular es el colegio bilingüe Saint Thomas, de Arroyo Hondo, el cual lleva a cabo un proyecto de conservación del medio ambiente con el propósito de crear en sus estudiantes una plena conciencia sobre la conveniencia de respetar y perfeccionar el medio en que vivimos.
Ha creado un Comité de Medio Ambiente, por medio del cual asegura la participación activa de los alumnos de bachillerato y ha creado un proyecto que constituye un gran ejemplo de responsabilidad ambiental a nivel escolar. Los miembros del comité han tenido el decoroso encargo de involucrar al resto del estudiantado en esta valiosa iniciativa.
Los estudiantes del Saint Thomas School llevan a cabo un programa de reciclaje de papel en sus respectivos salones de clases y han integrado a padres y demás miembros de esa comunidad a que lleven materiales reciclables, tales como periódicos, cuadernos, libros, papel, libretas, agendas, revistas, sobres, y cartón.
Los muchachos utilizan el material reusable para la confección de ornamentos navideños con los que se decorará el arbolito de navidad del centro educativo, entre otros fines. La dirección ha denominado como encantadora actividad lo que hacen sus alumnos. Lo valoran como parte de la formación de esos jóvenes y no ocultan su satisfacción.
La información suministrada a esta columna indica que en ese colegio la educación ecológica se asienta con fuerza de tradición. Actualmente, el Saint Thomas School participa en un concurso de reciclaje organizado desde el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, el cual tiene como objetivo el acopio y entrega de papel desechado. Ganará el colegio que entregue la mayor cantidad de material.
A la vez los estudiantes participan en campañas de limpieza de espacios públicos y reciben charlas e instrucción sobre la reforestación. El ejemplo del Saint Thomas School debe ser asimilado por otros centros educativos, por las familias y por el penoso sistema público de enseñanza. Hay que crear conciencia ecológica. De lo contrario, lo vamos a lamentar.

