Rosa Duarte, bicentenario
Eduardo Gautreau, médico y escritor, transpira devoción por Rosa Duarte, hermana del patricio Juan Pablo Duarte, y abnegada luchadora por la causa de la Independencia nacional. Fue una colaboradora esencial en las tareas para la fundación de la República Dominicana. El doctor Gautreau ha producido ensayos y poemas en torno a la insigne dama.
En estos días me ha enviado un texto titulado “A Rosa Duarte, ante la inminencia de su bicentenario”. Rosa nació el 28 de junio de 2020. Y el escritor advierte que ya es tiempo de iniciar los preparativos para tan gloriosa efeméride. Es necesario redimensionar la valoración del papel de Rosa Duarte en nuestra Independencia.
El escrito de Gautreau, mixtura de realidades y sentimientos, de crítica y propuesta, bien merece publicarse íntegramente. Como esta columna no da para tanto, insertaré un segmento. Cito a Gautreau:
Hoy, con estupor y dolor comprobamos, que si la vida le negó casi todo, en la muerte también el destino le ha negado la gloria, el reconocimiento y el esplendor merecido, y una tumba.
Es que la desgracia es tan grande para ella ya que sus restos, los remanentes del polvo que quedaba de su cuerpo se perdieron entre el resto de los huesos de personas sin nombres y sin historia en el Cementerio General del Sur, en Caracas, Venezuela. Porque la tragedia de esta mujer es tan grande que esos reclamos no lo hicieron ni familiares ni el estado dominicano, ni ninguna institución de este, a la que tanto ella le dio; nadie fue capaz de reclamar sus restos para que descansaran en esta patria que la vio nacer, con una lápida y un nombre.
Entonces que el pueblo dominicano sepa, ahora, que casi se cumple el bicentenario de su natalicio, que el polvillo que pueda restar del cuerpo de quien en vida fuera Rosa Protomártir Duarte y Díez….: se ha perdido entre la tierra sin nombre, en el lodo seco de una fosa común del Cementerio General del Sur de Caracas, Venezuela. ¡Qué doloroso es que hasta la historia le niega una tumba con su nombre, una lápida en la cual depositarle flores en homenaje a su labor.
Lo único que nos queda, con vergüenza y dolor, ante la inminencia de su bicentenario, el próximo 28 de junio del año 2020, es la erección de un cenotafio para que las generaciones actuales y las futuras puedan reverenciar su nombre, su memoria y su labor. Es imposible negarle esto a Rosa Duarte; es imposible no darle esto a la familia Duarte y Díez: un cenotafio.

