Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

La desazón  causada en  los dirigentes del Partido  de la Liberación Dominicana ha  sido el primer impacto  percibido con la declaración de apoyo a la candidatura de Hipólito Mejía por parte del licenciado Hatuey De Camps y su Partido Revolucionario Social Demócrata.

Los  principales dirigentes peledeístas y voceros del candidato   Danilo Medina,  hablaron  sobre el asunto para  minimizar  el acuerdo  programático suscrito entre el PRD y el PRSD. Las reacciones indican  que   el trascendental hecho político ha dolido.

Los peledeístas  azuzan  para causar  conflicto   en el PRD, dada la peculiar actitud del presidente de la organización,  Miguel Vargas, frente a la campaña electoral en que está inmerso su partido. Persiguen agudizar las presuntas contradicciones entre el candidato y el presidente del Partido.

Ahora Vargas    es sujeto de  simpatía y compasión de los  miembros del partido morado.  En lugares de trabajo y otros ambientes, los peledeístas  asumen  la defensa de Vargas para presentarlo como  una víctima de Hipólito Mejía.

Los bien  remunerados  analistas del PLD  promueven  que  De Camps  desplazará a Vargas de su puesto.  Y Vargas demuestra que se deja dar la cuerda cuando advierte que no es barrendero  del comando de campaña, para  aludir el hecho de que su compadre Hatuey  muestra una escoba para barrer  el peledeísmo.

En verdad, la personalidad de Hatuey De Camps  encierra  una  innegable vocación  de liderazgo. Donde ha estado ocupó   posición de principalía.  Vargas, incluso, fue siempre  seguidor suyo. De Camps facilitó que el presidente Mejía lo designara ministro de Obras Públicas.

Con esta  sutil campaña  sucia,  el PLD   minimiza el pacto sobre 27 puntos con soluciones a problemas  fundamentales  en salud, educación, vivienda, orden público, entre otros,  suscritos entre el PRD y el PRSD. ¿Qué otra alianza política ha revelado ese tipo de acuerdo? Creo que ninguna.

Hatuey De Camps creció en el PRD,  pero se fue, no es miembro de esa organización, es presidente de otra. Resulta  una evidente perversidad   tan solo insinuar que  será  presidente del PRD,  organización que se rige por estatutos.

Creo que  De Camps  tiene una deuda con la militancia perredeísta a la que dejó  huérfana cuando se ausentó.  En el mejor de los casos  podría reivindicarse con esa masa que lo ha querido y admirado desde que era un dirigente juvenil.

 Quienes piensan que Hatuey  De  Camps no suma a la candidatura de Hipólito  Mejía, deberían recordar  que en los comicios de  2004  éste llamó a votar por el diablo, y la población correspondió a su llamado. Si llamara ahora a votar contra el diablo ¿Por qué no habría de obedecerle  ese mismo electorado? Creo que lo hará.

El Nacional

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