El poder corrompe
El miércoles pasado, preguntado sobre la compra de cédulas a votantes perredeístas atribuida al PLD, Reinaldo Pared respondió: La Junta Central Electoral estará expidiendo duplicados hasta el día 14, ¿de qué vale comprar cédula desde ahora?
Ese desde ahora dice mucho. Es como una confesión, aunque la intención fuera defensa. Puede interpretarse que el sábado 15 puede ser buen día para comprar el documento de votación, sin riesgo de botar el dinero. Antes del 14 podría ser mal negocio, pues los chiquitos también han aprendido marrullerías.
Los principales dirigentes del PLD aseguran que ese partido obtendrá una victoria absoluta en las elecciones del 16. Algunos hablaron de ganar las 32 senadurías. Para este tipo de afirmación no basta el derroche en publicidad mediática. Se requieren otros elementos que se salen del marco de la voluntad de los votantes.
Con su propaganda avasallante, el PLD ha conseguido infundir en muchos dominicanos un sentimiento de derrotismo. Sin preferir a los candidatos peledeístas, muchos creen que esa gente se van a quedar y basan su juicio en razones que deberían ser vergonzosas para el PLD. El presidente Leonel Fernández, al margen de toda ética, se ha lanzado a las calles llevando en hombros a candidatos que por sí solos y sin los recursos del Estado no llegarían a lado alguno. De todo se hace para echar a andar a ciertos muertos.
Por ejemplo, en El Seibo, mi provincia, el gobierno le instaló puestos de Inespre al frustrado candidato a senador que cuentan con más empleados que clientes. Si no hay compradores no es porque falte hambre, sino porque los llamados súper mercados carecen hasta de arroz. No hay clientes, sólo clientelismo.
El Presidente tiene gran empeño en mantener mayoría en el Congreso Nacional. Unos creen que por la comodidad de gobernar con un congreso sin disenso, sin contradicción. Otros van más allá y piensan que el doctor Fernández requiere legisladores obedientes para introducir una nueva reforma a la Constitución que le levante el impedimento de repostularse en el 2012.
Es decir, que ya no basta con la abolición del jamás del viejo articulo 49. Es una señal sombría que algunos aspirantes presidenciales del PLD hayan condicionado su objetivo a que Fernández no esté en la competencia. Ellos saben que la Constitución vigente le niega al actual mandatario esa posibilidad. (Artículo 124).
Aunque el PLD disfruta plenamente del poder, a veces a sus dirigentes les asalta el temor de ser desprendidos de ese disfrute. Así puede llegarles la desesperación que conduce a los actos impuros. Pagar mil por la cédula a un infeliz es un acto inescrupuloso. Pagar la simpatía de adversarios, lo es también. Sobre todo si es con cargo a las arcas del Estado. El poder corrompe.

