La directiva de la Federación de Asociaciones de Profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (FAPROUASD) ha decidido aplicar desde el pasado jueves, un paro de labores indefinido y no presencial, en reclamo de mejora salarial para los académicos de la más antigua universidad del Nuevo Mundo.
Dos elementos se puedan considerar definidos en un paro indefinido. El primero de ellos es el efecto que provoca en la población estudiantil: parálisis del aprendizaje y parálisis del crecimiento intelectual, que a su vez generan parálisis del desarrollo de una nación, precisamente urgida de preparación para el desarrollo.
El segundo elemento definido en un paro indefinido es el sentimiento de quienes lo propician: no hay respeto por la academia y al parecer subyacen en ellos restos de alguna malquerencia con la máxima autoridad. Todos los profesores de la UASD seremos beneficiados con la mejora salarial, pues no nos sobran ingresos pecuniarios.
Pero a la mayoría se nos sonroja el rostro ante el inconsecuente paro indefinido de la labor docente, decidido por la directiva del gremio. Hubo un tiempo en que decisiones como esa sólo eran atribuciones de la asamblea general de los docentes. Ahora ha correspondido a la mitad más de uno del comité ejecutivo. Vale decir, cinco personas.
Las autoridades aprobaron incrementar en 10 por ciento los emolumentos de los maestros a partir de marzo y agregar otro 5 por ciento en mayo, pero la propuesta gremial exige que sea en abril la aplicación del segundo aumento. Es decir que por falta del aumento de 5 por ciento en un mes, se declaró el paro indefinido.
Observadores del acontecer universitario advierten vinculaciones entre las actitudes de algunos profesores gremialistas y las aspiraciones a cargos electivos en la estructura de la UASD de académicos que lideran agrupaciones con tales fines. En febrero venidero serán escogidas las nuevas autoridades en el centro de altos estudios. Ese dato ayuda a definir el paro indefinido.
Hacia lo interno se habla del interés en crear caos y confusión, para sacar provecho político y chantajear a las autoridades. De ser así, quedaría definida la índole del paro indefinido. Definir consiste en fijar con claridad la naturaleza de una cosa. La innegable justeza del reclamo no puede chocar con la estabilidad de la academia.
Grupos profesorales están exhortando a los directivos de FAPROAUASD a dejar sin efecto el llamado a paro indefinido, en tanto el mismo deviene en perjudicial para miles de estudiantes que anhelan la obtención de una carrera para mejorar sus condiciones sociales, culturales y económicas. Lo más sensato sería que las aulas de la UASD estén abiertas.

