Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Hace un año publiqué  en este diario  un artículo titulado “Lo que pasa en el PRD” en el que explicaba cómo el  Partido Revolucionario Dominicano, siendo una escuela de democracia,  ha cobrado  menos réditos  de ese recurso  porque su ejercicio vino acompañado de un  germen destructivo, como si fuera un sino fatal.

Tras las elecciones presidenciales de 2008, el ingeniero Miguel Vargas, quien fuera candidato del PRD,  a pesar de no alcanzar  la victoria, con su 40.8 por ciento quedó en muy buena posición, porque ganó algo muy importante: recuperar el entusiasmo y el optimismo perredeísta. Hasta el punto que muchos hablaban de que desde entonces fuera proclamado el candidato presidencial de 2012.

Pero a Vargas no le bastó con eso y salió a buscar el elemento de perturbación. Tenía que ser también presidente del PRD y se le permitió que lo fuera. Luego colocó al pie de su trono un coro que le canta: “Un solo señor, una sola fe… una sola palabra y un solo guía y padre”.

No conforme con eso, aplicó unos métodos de dirección divorciados de la tradición perredeísta y  del buen sentido. Agrietó la armonía. Por eso, el PRD acudió a las elecciones legislativas y municipales como una orquesta desafinada. Eso, en adición a las perversidades del adversario, llevaron al partido del jacho a mermar su caudal de votos.

 Ahora Vargas enfrenta un conflicto que fue enteramente evitable. Y podrá no renunciar a la máxima dirección del PRD, quedarse  ahí a contrapelo de lo que quiere la  mayoría, pero entonces no habrá sosiego  en la organización y la perturbación seguirá devastando. Y el PLD lo apreciará como grato aporte a sus propósitos.

Si el artículo 49 de la Constitución que estuvo vigente hasta enero de 2010 no se hubiera alterado, ni Hipólito Mejía ni Leonel Fernández tuvieran derecho a la postulación en 2012. Pero Miguel Vargas se vistió como Fernández para suscribir un pacto de apoyo a la reforma. Fernández aprovechó la cortedad de visión de Vargas para reactivar legalmente a Mejía. Y algo más.

Si Vargas permanece en la jefatura del PRD, no habrá paz posible. Querrá dirigir el proceso para escoger el candidato de 2012 y él será uno de los contendientes. Juez y parte, se le llama a eso. Guido Gómez Mazara, con una mesura y serenidad que algunos no le suponen, ha propuesto, con nombres incluidos, crear una comisión respetable para organizar el proceso. Su propuesta es pertinente y conviene a todos. 

 La próxima elección interna del PRD será una buena prueba para Miguel Vargas. Antes ganó una convención con el apoyo de Hipólito Mejía. En la próxima tendrá que vencerlo. Mañana el ex presidente presenta su nuevo proyecto político con miras a 2012. La conducta de Miguel ha justificado a Hipólito. La prueba no será fácil para Vargas.

El Nacional

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