Opinión

VOCES Y ECOS

VOCES Y ECOS

El problema de la educación sí tiene que ver con la inversión de recursos, aunque nadie convenza  de ello al Presidente Leonel Fernández.  No   requiere  esfuerzo  entender que los deprimentes resultados de la escuela pública dominicana son consecuencia  de la escasa inversión de recursos por parte del Estado.

La más reciente demostración de esta triste verdad la ha ofrecido el estudio “Evaluación de costos de la educación básica en la República Dominicana: Insumos para una canasta de costos mínimos para una educación de calidad”,  presentado el pasado martes.

La investigación, realizada por el economista Jefrey Lizardo,  fue auspiciada por instituciones de demostrada preocupación por la problemática educativa, tales como Educa, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, con el concurso  del Programa de Promoción de la Reforma Educativa de América Latina (Preal).

El estudio  reveló  que el costo promedio por alumno en una  escuela pública básica es de 309 dólares anuales, lo cual  comprado  con un colegio “típico de clase media”, que invierte  451 dólares por cada estudiante, deja  dicho que el gasto en educación  no es una prioridad  para el Estado.

La  preocupación  es más crítica si se observa lo que ocurre en otros países de América Latina. Mientras la  región en promedio  supera  el 4 por ciento de su producto interno bruto para la educación, en nuestro país todavía andamos por 2.3 por ciento del PIB para ese renglón.

La publicación  incluye un gráfico ilustrativo de la inversión  en educación (2005-2006)  de  21  países de América, sin incluir a Estados Unidos,   entre los cuales el último  lugar corresponde a República con su 2.3 del PIB y en el primero  está Cuba con 13.9 por ciento, seguido de Honduras con 7.6 por ciento. Nación tan pequeña como Trinidad-Tobago duplica la inversión dominicana en educación, pues dedica el 4.7  por ciento de su PIB.

Esta razón  es lo que explica  el predominio del deterioro, no sólo en las instalaciones escolares, sino también en la misma práctica docente, afectada de carencias en todos los sentidos.

A las escuelas no llegan los recursos  mínimos necesarios para avanzar hacia una educación de calidad.  Es una de las conclusiones  principales del estudio,  que sugiere  que el flujo de recursos hacia la escuela debe aumentar sistemáticamente hasta alcanzar los objetivos planteados por el Plan Decenal de Educación.

En este estudio tiene el   Ministerio de Educación un instrumento  valioso, realizado por técnicos  dominicanos competentes, de los que les duele su país, para apreciar con mayor claridad  el problema  de  nuestra educación pública. Que es cuestión de voluntad y también de recursos.

El Nacional

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