Opinión

voces y ecos

voces y ecos

La democracia dominicana ha retrocedido, si se le juzga por las características  de las elecciones  presidenciales  a efectuarse mañana. Ya se daban por  superados los tiempos en que un proceso  electoral era motivo de  temores para  la ciudadanía.

Pero las especulaciones  y los  consiguientes sobresaltos han vuelto. La Junta Central Electoral no  ha inspirado la suficiente confianza.  De nuevo  la gente viene planificando acciones  para antes y después de las elecciones. Y muchos han acudido a los supermercados en actitud preventiva.

Los obispos han  llamado a una jornada de oración para este sábado, víspera de las elecciones. Un proceso electoral es una cuestión del orden terrenal que se supone los miembros  involucrados de una sociedad  han de realizar  conforme al orden y  la justicia, que son siempre la voluntad de Dios.

Pero nuestros pastores han convocado al pueblo católico y a las comunidades de vida consagrada, ministros laicos y a los dirigentes religiosos  a organizar esta jornada de oración.  La petición al Señor es para que “reine la paz, la convivencia armoniosa y el respeto a la libertad de conciencia que  tiene cada ciudadano”.

La organización cívica Participación Ciudadana ha  considerado que  la campaña electoral ha sido inequitativa y poco democrática porque no  ha ofrecido igualdad de oportunidades a todos los partidos, sobre todo a los cuatro considerados minoritarios.

El recelo de la Junta Central Electoral frente a instituciones  interesadas en observar el proceso,  ha provocado la sospecha  de personas y entidades. El Consejo de la Empresa Privada, por ejemplo, asumió la decisión de  realizar un sondeo a boca de urnas, a contrapelo    de la Junta.

Miembros de la oposición se han quejado de que  militares se inmiscuyen en la campaña y a  la vez se denuncia que autoridades  públicas presuntamente despojan de su cédula de identidad y electoral a personas señaladas como adversarios políticos.

Las denuncias, rumores y aprensiones   conducen a comparar las elecciones de este 2012 con las efectuadas en 1978, caracterizadas por las desventajas de la oposición  que competía con el entonces caudillo Joaquín Balaguer. Al partido ganador  de ese torneo se le reconoció  la victoria a regañadientes  y se le  privó de la mayoría  en el Senado.

Las de mañana se alejan  del modelo   a seguir en unas elecciones: sin  sobresaltos, sin tener que rezar. Por eso las considero  atípicas y   creo  también que esta vez la democracia dominicana ha sufrido menoscabo. No es esto lo que la gente  quiere ni es  lo que merece.

¿No propagamos que se trata de una fiesta? Pero a las fiestas no se va con temor. El pueblo dominicano  se  ha ganado vivir en paz y se comporta a tono con ese deseo. La JCE  y los líderes políticos tienen en sus manos la paz ciudadana.

El Nacional

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