Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Pese a su conocida vocación para la comunicación, el Presidente Leonel Fernández  ha venido  tornándose últimamente inocente y ausente de la realidad que vive -o sufre- el pueblo dominicano. Transita por regiones muy distantes de la que habita  el común del pueblo.

La República Dominicana solicita  la sede del Centrobasket 2010, efectuada en el Palacio de los Deportes, y a nadie se le ocurrió que éste requería acondicionamiento para evitar la vergüenza que sintieron nuestros atletas. Pero el doctor Fernández nada supo de eso. En ese momento proclamaba desde  Berlín que la economía  dominicana está sana.

  La Policía mata a mansalva a ciudadanos indefensos mientras los delincuentes tienen mejor suerte, pero Fernández camina  por lugares frescos y limpios donde no azotan los apagones ni la muerte acecha en la oscuridad.

 Fernández quiso una vez ser periodista. Pero es Presidente. Por la persistencia de algunos medios aceptó reunirse con reporteros asignados al Palacio ante la crítica de que privilegia a la prensa extranjera para ofrecer informaciones sobre  asuntos públicos. Al día siguiente salió en gira hacia Europa y Estados Unidos, pero en el encuentro con periodistas planteó que deja la posibilidad de su repostulación a lo que decida el pueblo.

Ahora decenas de tontos gastan energías discutiendo si  Fernández va o no va, si  puede o no. En tanto, él se define un “Sujeto del destino” que anda muy alto, muy por encima de sus conciudadanos.

El dengue causa estragos entre los niños dominicanos, grupos de ciudadanos alzan la consigna “Policía no me mates” y la crisis energética aumenta, pero el Presidente esboza en Europa  un plan de desarrollo a treinta años que tiene como centro la segunda línea del Metro.

 Y le queda temple  para el chiste: “…lo importante es cómo ese nuevo modelo económico toma en cuenta los sectores excluidos y que éstos se puedan montar en el Metro, sin que nadie se quede en la primera estación”.

¿Por qué no le dicen al Presidente que  proclame alimentos y agua potable para los excluidos, electricidad para todos y más aun, educación para todos?

 El presidente se solaza -como real inocente- de que fuimos  una economía agroexportadora y ahora lo somos de servicio. Este  detalle ayuda a entender por qué la producción en el campo anda parapléjica. Igual que las pequeñas empresas, que ya no soportan más.

  La Omsa, donde quiere  transportarse la mayoría,  es un campo de chatarras. Casi todas las instituciones públicas funcionan precariamente. Pero el Presidente nada sabe. No es su problema.

 Aquí somos dados al uso de anglicismos. Ahora está de moda el término “unpluged”, que según me han dicho significa “desconectado”. Aplicable al Presidente.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación