El gobierno dominicano, contrario a los ejemplos citados en el artículo anterior (de Cuba, Brasil y Bolivia), ha invertido miles de millones de pesos en mantener al pueblo en la ignorancia y la pobreza. La pobreza espiritual va de la mano con la pobreza material. Un pueblo pobre e ignorante, es un pueblo sin futuro y vive de las migajas del poder. Como el nuestro.
El daño moral que le ha hecho y le sigue haciendo al pueblo dominicano el PLD, encabezado por el presidente Leonel Fernández, es ya irreparable. El cáncer que padece nuestra sociedad ha hecho metástasis. Y el responsable directo es Leonel Fernández junto con los demás integrantes del Comité Político y el Comité Central de su partido.
El cáncer social ha invadido todos los órganos vítales, incluyendo la familia. El Poder Ejecutivo no puede estar más permeado por la corrupción y el vicio, lo mismo que los otros poderes del Estado, Congreso y Justicia. Los llamados poderes fácticos, también fueron penetrados por esos males. En nuestro país nadie puede tirar la primera piedra.
Fuerzas Armadas, Policía Nacional, iglesias, católica y evangélicas, medios de comunicación, abogados, médicos, periodistas, políticos, ingenieros, profesores, estudiantes, obreros, amas de casa, campesinos, comerciantes, empresarios, banqueros todos hemos caído en la vorágine que nos consume y aniquila como sociedad, y como pueblo.
El presidente Fernández ha hecho de la corrupción, un estilo, una cultura, un modo de hacer política y de perpetuarse en el poder, incluso más allá de la propia presidencial de la República. Y eso solo es posible con un pueblo ignorante, pobre, envilecido por el paternalismo, y corrompido por el narcotráfico, el crimen y el delito.
El daño moral que le ha hecho Leonel Fernández al país es irreparable, a menos que las reservas morales que aun existen si es que existen- se levanten, con las armas de los valores éticos, para sacarlo del Palacio Nacional de manera definitiva y para siempre.
¡Solo la unidad del pueblo, salva al pueblo!
