Con el objetivo de distorsionar resultados de investigaciones de opinión, el gobierno no tiene reparo en gastar el dinero que sea, porque, a fin de cuentas, se trata de recursos estatales, de los que han hecho uso y abuso como ninguna otra administración en la historia social dominicana.
Al gobierno no le importa gastar el presupuesto del año en los días que faltan para el certamen electoral.
Para sus fines, la oferta de percepción de triunfo no tiene precio, pero disimula malamente sus actuaciones, porque muestra desesperación y, en el fondo, gran preocupación.
Esa desesperación y esa preocupación no son propias de una organización política que se siente ganadora.
Además, todo el que tiene confianza en su triunfo procura transparencia, por lo que resulta contradictoria la postura del PLD de oponerse a que los datos de los colegios electorales enviados a la Junta Central Electoral (JCE) y a los partidos lleguen simultáneamente a los medios de comunicación.
Ante una Junta Central Electoral que no goza de la confianza del partido opositor y de amplios segmentos de la población, ¿quién puede ser mejor árbitro que los medios masivos? ¿Qué se esconde?
De forma adicional, a Participación Ciudadana se le ponen grandes obstáculo en su rol de entidad observadora.
¿Beneficia la transparencia una conducta similar? La verdad anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua, dijo Miguel de Cervantes.
Y el día 20 de mayo se sabría las razones de ciertas actitudes gubernamentales.
Independientemente de las peregrinas maniobras del oficialismo, todo apunta a que el día 20 habrá un voto de castigo al gobierno de parte de la población…Y los sufragios tendrán que computarse tal y como sean depositados en las urnas.

