Opinión

Voto y representación

Voto y representación

Ya el proceso electoral viene tomando forma en nuestro país con las campañas para las elecciones internas de los distintos partidos políticos, y como es habitual, los dominicanos estamos siendo bombardeados por actividades, publicidad y encuestas recordándonos que seguimos viviendo la era de la vieja política. Lo que no queda claro de todos los aspirantes a representantes en los distintos cargos electivos es como, exactamente, estos van a representarnos.

Estamos escuchando los mismos discursos, hablando sobre los mismos problemas, ofreciendo las mismas soluciones que no han solucionado nada en ya 4 décadas. Los que están se apoyan sobre la sensación de estabilidad que han mantenido durante el tiempo que han estado, los que no están se apoyan en el escándalo del momento para con suerte sacar un golpe de efecto político. Estamos viviendo la misma campaña política de los últimos 15 años.

La prensa se mantiene obsesionada con temas periféricos como la reelección, el arrastre y la constante especulación sobre divisiones o alianzas. Y los votantes seguimos con la pregunta abierta de que toda esta gente que tanto aspira a representarnos, representan.

Los partidos y candidatos políticos vuelven al ruedo con el mismo discurso, sin plantear soluciones a los problemas nacionales

Desde el partido de gobierno al más pequeño de los partidos opositores, de lo poco que brindan en sus discursos, nos muestran diferencias apenas cosméticas. En general, son las mismas ideas (genéricas y sin sustancia) con distintas caras.

Como es de esperar, políticamente esto tiende a favorecer a los incumbentes en los distintos cargos electivos, ya que o se incentiva el abstencionismo o se aplica el adagio de mejor un malo conocido que un bueno por conocer.

La apatía electoral generada por la persistencia de la vieja política en la República Dominicana se extiende hacia la apatía generalizada que tantos critican de una sociedad que da muy poca importancia a escándalos ficticios o muy reales.

Personalmente no aspiro a encontrar candidatos perfectos con los que encuentre una afinidad total respecto de cada tema o posición política, mi deseo es mucho más simple que eso.

Mi deseo es saber que estoy votando. Uno imaginaría que, si existieran, este fuera el primer derecho fundamental de los electores. Pero no, la realidad es que votar en República Dominicana se ha convertido en el mismo ejercicio que batear una piñata. Eso

El Nacional

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