Su titulo original, cuando fue estrenada en Madrid en 1958 estrenada en el Teatro de la Comedia, de Madrid, el 27 de mayo de 1958, como parte de las más de 400 obras escritas por Alfonso Paso, el más exitoso de los dramaturgos de la post-guerra española, es Usted puede ser el asesino, pero que localmente, Luis José Germán prefirió, y con razón, un titulo comercialmente más atractivo de cara al publico dominicano.
Se procuró a uno de los directores de teatro de mayor prestigio, Manuel Chapuseaux, más orientado al la escena experimental, contemporánea e infantil, que a la comedia suave e hilarante, de matiz claramente y legítimamente comercial.
Lo actoral
La comedia tiene cuatro intérpretes que se llevan sin dudas las palmas por su desempeño: Irving Alberti, eje del accionar, armador de las acciones y agudo en sus acciones. Es la base interpretativa del trabajo. Su desempeño alienta a verla una y otra vez. Luis José Germán, conciente de su capacidad para provocar la risa, así sea con una expresión, una mirada o un gesto. Conforma con Irving un one-two de química establecida y disfrutable.
Sabrina Gómez, quien pese a lo breve de sus intervenciones, logra delinear un personaje auténtico y diferenciable interpretativo brillante, crea una risa intrínseca que se gana el gusto del público. El impacto de su personaje tiende a radicalizar la apreciación: o se le encuentra genial o algunos pensarán que es una retardada y no les agradará. A nosotros simplemente nos contagió del gusto por una buena actuación.
Kenny Grullón, marca de seguridad en toda comedia, vuelve a evidenciar su veteranía logra la altura que merece su talento, sabe manejarse y todo el esfuerzo de ir a ver el trabajo, él lo justifica.
Miguel Lendor, un artista al que no se le ha hecho justicia. Este tipo es buenísimo pero algo ha operado para que mediáticamente no sea una marca reconocida y demanda por directores y público. Gracia en su expresión corporal, enfocado en lo que hace y adaptable al tono hilarante.
El merecería un trabajo aparte. Hay que inclinarse ante su versatilidad y empuje estético en la actuación.
Lo objetable
Hony Estrella, no esta a la altura de su desempeño de otros trabajos. Es graciosa, incesante en el trabajo complejo de interpretar textos que se suceden uno tras otro para dar cuerpo a la esposa logorreíca que le ha correspondido. Pero no nos ofrece el color del personaje que habríamos querido. No está mal, pero tampoco está bien. Quien conoce de su capacidad, sabe que no está en escena todo lo que puede dar.
Yelitza Lora tiene la mala suerte de un personaje de pocos parlamentos, pero también pudo haber logrado un mejor sello interpretativo. La sentimos apagada.
Erlyn Saúl, quien hizo de Julio, tiene condiciones para un iniciado, pero le falta garra, tigueraje (el que le sobra a Irving y Luis José), y debió exigírsele mucho más para dar un personaje convincente.
Hay un policía de apoyo al inspector Hilario (Kenny Grullón), que no tiene el «tono» y queda sin el impacto esperado, Debe reiniciar su manejo de la voz, la modulación y la limpieza de sus movimientos escénicos. En el teatro no basta con un cuerpo excelentemente modelado en el gimnasio.
El montaje se repite, por el éxito de público que ha sido, en el Palacio de Bellas Artes, desde el jueves al domingo.

