La sociedad dominicana vive una situación similar a la de Estados Unidos en la década de los años 50 cuando el senador Joseph McCarthy, esgrimiendo una supuesta amenaza comunista desplegó una campaña de denuncias acusando sin pruebas a militares, periodistas, escritores y cineastas de estar involucrados en tareas de espionaje a favor del entonces bloque socialista.
Con la caída del comunismo ruso a principio de 1990, cesaron las acusaciones de tipo ideológico, pero no así el chantaje y la extorsión que tomaron como caldo de cultivo el tema del narcotráfico.
Esto a propósito de algunos contenidos en los cables Wikileaks, en los que diplomáticos estadounidenses acreditados en República Dominicana emitieron notas para denostar a oficiales de las Fuerzas Armadas involucrándolos en actividades relacionadas con el narcotráfico y la corrupción.
Independientemente, de que en el país se hayan detectado casos de militares y de funcionarios implicados en hechos de narcotráfico y corrupción, la realidad es que no todo lo que dice Wikileaks sobre los militares dominicanos es verdad.
¿De quién es la mentira? Supongo que de quien escribió las notas o suministró la información, y eso debe servir de advertencia a los que desde el patio hacen coro, porque hay que recordar que el senador McCarthy quedó muy mal parado y desacreditado cuando no pudo probar, en juicio público transmitido por televisión, la acusación a los militares.
Las denuncias de McCarthy infundieron tales temores en el Ejército y otros estamentos del gobierno de Estados Unidos, que el Secretario de Estado de la época se deshizo de algunos empleados y muchos militares fueron dados de baja.
Finalmente, el Congreso comprobó que tal tesis estaba plagada de mentiras y calumnias por lo que McCarthy fue destituido por el Senado de la presidencia del subcomité de investigaciones de ese hemiciclo.
Quienes en República Dominicana inventan, patrocinan y difunden infamias, desde fuera o dentro de las Fuerzas Armadas, para atentar contra la moral de otros, deben mirarse en el espejo del senador McCarthy.

