Uno de los episodios más difíciles para nuestro país fue cuando Estados Unidos nos categorizó como un país que practicaba el tráfico y trata de personas. Revertir esa categorización se convirtió en prioridad para Cancillería, ya que ello podía implicar que USA nos cortara los programas de ayuda.
7.-Con el apoyo de la Organización Internacional de Migraciones, logramos que Hugo Tolentino aprobara la capacitación de nuestros embajadores y cónsules en tráfico y trata y la conformación de redes contra ese flagelo y apoyo a sus víctimas. La primera capacitación regional sucedió en Madrid, la segunda en Nicaragua, la tercera en Haití y la última en Buenos Aires.
Por cierto, notamos el asombro de nuestro cuerpo consular cuando viajo por primera vez a Haití y corroboro la existencia de magníficos hoteles y facilidades De esas capacitaciones surgieron cuatro redes consulares, cada una con su coordinador o coordinadora quienes se asistían mutuamente en las fronteras, donde ocurría el tráfico.
8.-Paralelo a las Redes, en la Escuela Diplomática introdujimos el tema del tráfico y trata, la formación de redes, y género, como parte integral del currículo, ya que la mayoría de las víctimas son mujeres y niñas.
9.-Uno de los episodios memorables de la lucha contra la trata sucedió en Haití, donde el embajador Roberto Despradel recabó la ayuda de las prostitutas dominicanas para la denuncia y ubicación de los cargamentos de niñas.
Otro episodio memorable fue cuando viaje a Buenos Aires, a investigar la denuncia de tres prostitutas dominicanas contra el entonces embajador en ese país, a quien sindicaban como el principal traficante de mujeres.
10.-Como era de esperar la resistencia a estas iniciativas fue intensa, ya que él o la burócrata profesional piensa en términos de pequeños poderes y pequeños beneficios, como viajes y viáticos, y la rebatiña por el control de la formación consular no se hizo esperar, provocando su desaparición.
11.-Durante diez años mi salario fue de $39,000 pesos, a pesar de excelentes evaluaciones anuales, risible si se piensa que tengo Maestría en Educación de la Universidad de Columbia, hablo cuatro idiomas y tengo una experiencia de veinte años en la ONU.
Un año antes de pasar a Asesora, y habiéndome enterado de los salarios de las “Chicas Bogaert”, que triplicaban el mío, fui a hablar con Carlos Morales, quien asombrado declaró desconocer mi salario. Para demostrarlo llamo a la vicecanciller quien simplemente ripostó que “ese no era un tema con el cual molestar a un Canciller”.
12.-Hoy, cuando visito Cancillería, el personal de apoyo, cuya causa hice mía, al que capacitamos y defendimos, me rodea, abraza y declara que desde que me fui se siente huérfano. Eso me importa. .

