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Zona Infanti

Zona Infanti

Había una vez un leñador tan pobre que no podía mantener a sus siete hijos. Una noche le dijo a su mujer:

_Mañana los tendré que abandonar en el bosque. No tenemos otra alternativa, pero el más pequeñito de todos, que se llamaba Pulgarcito, lo había oído todo.

Llenó sus bolsillos con piedrecitas blancas y, a la mañana siguiente, cuando abandonaron a los siete hermanos en el bosque, Pulgarcito los tranquilizó:

Había tirados las piedras a lo largo del camino, y así pudieron regresar a su casa.

Unos días más tarde, el infeliz leñador los abandonó de nuevo. Esta vez, Pulgarcito no había tenido tiempo de coger piedrecitas para ir sembrando pistas por el camino.

¿Estaban realmente perdidos?

Después de mucho caminar, llegaron a un castillo enorme. Allí vivía un ogro con sus siete hijas.

El ogro dejó que los niños se quedaran a dormir en su casa, como ya había cenado, pensó que será mejor comerse los niños en la mañana como desayuno.

Las siete hijas del ogro dormían en una cama inmensa. Cada una de ellas llevaba puesta en la cabeza una corona de oro.

Durante la noche, Pulgarcito consiguió quitárselas y se las puso a sus hermanos, que dormían también en una cama muy grande.

Como el ogro tenía mucha hambre despertó de madrugada y decidió comerse a los niños, se dirigió a la cama, pero al notar que tenían coronas pensó que eran sus hijas y no las tocó, por lo que fue a la otra habitación y se comió a los que estaban, que eran realmente sus hijas.

Al día siguiente todos salieron corriendo y Pulgarcito que le había robado la bota de siete leguas al ogro, se hizo famoso como mensajero del rey. Ganó mucho dinero y pudo ayudar a su familia, que desde entonces vivió muy feliz.

El Nacional

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