No todas las aves emigran cuando llega el mal tiempo. Muchas no tienen la suerte de poder viajar a los países más cálidos y tienen que adaptarse a los rigores del invierno.
Simón, el gorrión, envidia los aletazos de las aves que pasan por encima de su cabeza (ocas, grullas, cigüeñas).
¿Y si lo intentara?, piensa para sus adentros. Necesitaría un buen compañero. Y sin dudarlo un instante más corre a hablar con su amigo Ramón, el pinzón.
– ¡Qué buena idea! dice éste-. No tenemos más que seguir a la próxima manada de patos salvajes.
– Ya está todo dicho. Nuestros dos amigos van tras las huellas de los patos, camino de la aventura.
Después de dos horas de vuelo, Ramón y Simón están extenuados. Ya no siento mis alas- se queja ramón.
– ¿Nos quedará mucho? pregunta Simón impaciente.
Deciden los dos bajarse al jardín a comer algo y a descansar un rato. En cambio, los patos continúan su ruta a toda velocidad.
– Hemos sido demasiado ambiciosos al querer seguir a las grandes aves migratorias admite Ramón-.
– Volvamos tranquilamente a nuestro pueblo, antes de que sea demasiado tarde y no encontraremos el camino de vuelta.
Un Apunte
Semana invita a los escritores de literatura infantil a que aprovechen este espacio, a fin de que contribuyamos a incentivar el hábito de lectura en los niños. Las colaboraciones deben ser acorde con el espacio disponible.
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