La araña del abuelo
A Luis le ha propuesto su abuelo arreglar la cabaña donde guardan las herramientas.
-¡Qué buena idea! –dice Luis, siempre contento con las propuestas de su abuelo. Pero, al entrar a la cabaña, se siente un poco decepcionado.
-No me gusta –dice -, ¡Está llena de telarañas!
-Haces mal en despreciarlas –dice su abuelo-.
Creo que no las conoces bien. Si quieres te contaré una historia…
Cuando yo era pequeño –continúa el anciano-, me pasabas las horas muertas observando las arañas. A veces las miraba a través de una lupa, tratando de pintar sus hilos, y otras veces las molestaba con un palito, para hacer temblar toda su tela.
Si quieres, pueda ir a buscar un bote de laca de pelo de tu mamá.
Podemos rociar una tela con la laca y después la pondremos sobre una placa de cristal: ¡verás qué obra maestra!
Nunca se me hubiera ocurrido –dice Luis-, ¡Eres genial, abuelito!
