La paloma y la hormiga
Había una vez una paloma que tenía la costumbre de ir a calmar su sed al agua cristalina de un río.
Un día, una hormiga que pasaba por allí se inclinó a beber agua, dio un mal paso y se cayó.
La valiente hormiga intentó nadar, pero no tuvo ningún resultado satisfactorio.
La corriente de agua era demasiado fuerte para ella. La paloma vio que la hormiga estaba a punto de morir.
Tenía que ayudarla, pero, ¿cómo? De pronto, el ave encontró una brizna de hierba, la cogió con su pico y la arrojó al agua, cerca de donde estaba la hormiga, que inmediatamente se pudo agarrar a la ramita. Estaba a salvo, y por fin llegó a tierra firme.
¿Se habían acabado ya todos sus problemas?
La paloma observaba a la hormiga que había conseguido salvarse por los pelos. De repente, apareció un cazador.
Caminaba sin hacer ruidos y llevaba una escopeta. La paloma estaba despistada y no se dio cuenta de su presencia.
El cazador se estaba preparando para matarla.
Pero la hormiga no lo dudó un instante y se subió a su tobillo, propinándole un buen mordisco.
Al oír los alaridos de dolor que daba el campesino, la paloma huyó rápidamente.
Recuerda que siempre debemos ayudar a los demás.
