Opinión

 “Divide y vencerás”

 “Divide y vencerás”

Unos le atribuyen la frase al emperador romano Julio César, otros al padre de las ciencias políticas, Maquiavelo. Probablemente ninguno de los dos lo dijo.  Pero se trata de un axioma. Si divides un ejército, por fuerte que sea, lo debilitas y lo haces más vulnerable. “Divide y vencerás” surge de la práctica y del sentido lógico y común de las cosas.

Así como el PLD debilitó y dividió al Partido Reformista hasta convertirlo en una tercera fuerza electoral sin posibilidad de volver al poder, ahora que se aboca a su tercer período consecutivo pretende hacerlo con al PRD y de esa forma  instaurar “la dictadura perfecta” legitimada por la Constitución y las leyes.

Dividido y corrompido, con dirigentes sustentados en un decreto, el Partido Reformista no pasará de un cinco o seis por ciento del electorado. Es lo que puede comprar el clientelismo el día de las elecciones.

Y es lo que pretende hacer el PLD con el PRD. Como me dijera alguien hace un par de días: Miguel Vargas trabaja arduamente en la derrota del PRD en 2016 para que Leonel vuelva a la presidencia de la República.

Pero es más que eso: El 16 de agosto el PLD da continuidad al ejercicio del poder.  No se produce un cambio como esperaba la mayoría del pueblo. El gobierno será ilegitimo porque surge del robo de las elecciones, del fraude, del uso de los recursos del Estado y de sus instituciones.

El PLD no es tonto para “darle” el PRD al grupo que –dejémonos de tonterías- encabeza Hipólito Mejía, un hombre que obtuvo dos millones 200 mil votos a pesar de los 60 mil millones de pesos que invirtió Leonel en su contra, y  del trabajo del Caballo de Troya, Miguel Vargas, para que no ganara.

Al PLD no le interesa, porque no le conviene, un PRD poderoso, capaz de hacer oposición y movilizar a las masas en reclamo de sus derechos.

Algunos afirman que  Danilo ha prometido no inmiscuirse en los asuntos internos del PRD. 

Las siglas del PRD “legalmente” seguirán en manos del Caballo de Troya y demás traidores, a menos que sus legítimos dueños abandonen la pasividad y el legalismo jurídico, que es una trampa, asumiendo posiciones de fuerza utilizando el poder transformador de las masas. Las bases son las únicas que pueden devolverle al PRD su latinidad y su fortaleza revolucionaria.

El Nacional

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