Editorial

“Excelente labor”

“Excelente labor”

El secretario de Interior y Policía ha sido tan cáustico con la Policía que, por muchas razones, tiene que causar asombro el reconocimiento a la labor de los agentes, que calificó de excelente, bajo la gestión del mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín.

Rectificar es de sabios. Pero tan ácidos e implacables se habían tornado los cuestionamientos del licenciado Franklin Almeyda contra la actual estructura policial, que se pensaba que él encabezaba o formaba parte de la insensata campaña que todavía propugna por la eliminación de la Policía como encargada de preservar la seguridad ciudadana y el orden público.

El funcionario que se inventó “Barrio Seguro” y otras salidas sin duda fracasadas en materia de orden público, que ha cuestionado el alto número de oficiales y los métodos para combatir el crimen y la delincuencia, hoy reconoce que la Policía ha dado un salto cualitativo. Su satisfacción ha llegado al punto de diligenciar recursos con la Presidencia, como anunció, para corregir una de las grandes iniquidades, como son los ínfimos sueldos de los agentes que se juegan la vida en la calle.

Más que una estéril confrontación y hostigamientos innecesarios lo que se necesita para combatir la violencia callejera es la colaboración y armonía que observa el secretario de Interior y Policía con la modificación de su discurso. Tal vez no sea verdad que la delincuencia haya descendido, pero la Policía ha probado que es la más indicada para esa misión.

Es verdad que la Policía afronta muchos desafíos que inquietan a la opinión pública, entre los cuales se pueden citar, grosso modo, el asesinato el dos de diciembre de 2008 de la alegada traficante de placeres sexuales Bienesa Cesarina Capellán Pérez (Bianca la Gorda); el atraco a mano armada del 19 de febrero de este año a las instalaciones de la empresa Parmalat, y el reciente asesinato de Wellington Lluberes Iturrino, hijo del diputado Rafael Molina Lluberes.

Son sucesos que contrastan con la reducción de la delincuencia y todavía más en la proporción con que se jactó el secretario de Interior y Policía. Pero no deja de ser significativo el incremento del patrullaje y otras decisiones anunciadas por Guzmán Fermín para enfrentar la criminalidad.

Con el estímulo salarial que ha prometido diligenciar, en adición al reconocimiento a la labor de la Policía, el panorama por lo menos en cuanto a la seguridad está llamado a cambiar. Los agentes que cumplen esa misión estarán más motivados a cumplir su labor y menos tentados a dejarse ganar por la deshonra y la dejadez.

Enhorabuena, pues.

El Nacional

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