NUEVA YORK. AP. Manny Ramírez no quiere hablar más sobre sustancias prohibidas, suspensiones ni el Salón de la Fama.
Se fue 4-3, con tres remolcadas, pero se fue expulsado en el quinto inning al reaccionar furioso cuando el umpire John Hirschbeck le cantó el tercer strike con las bases llenas.
Si ustedes quieren hablar sobre pelota, hablaremos de pelota, dijo Ramírez al encontrarse con medio centenar de periodistas en el vestuario de sus Dodgers de Los Angeles al iniciar una serie contra los Mets en el Citi Field. No voy a hablar más nada sobre lo que ya dije en San Diego.
Ramírez reapareció el viernes pasado frente a los Padres y en una rueda de prensa pidió disculpas a sus compañeros y aficionados. Pero no tocó de frente el tema de los esteroides y tampoco lo hizo en Nueva York, donde su presencia captó la máxima atención.
Jovial, desenfado y sereno, Ramírez casi que ni se inmutó cuando se percató del enjambre de periodistas y la batería de cámaras que le esperaban. ¡Epa, soy el hombre más buscado!, exclamó al avistar a la prensa y seguido se puso a contar cuántos estaban frente a él. Mientras bromeaba con sus compañeros sobre el por qué es un imán para los medios, un reportero le preguntó el motivo por el cual no iba a hablar de cuestiones ajenas al béisbol.
Su repuesta fue parca: eso está en el pasado, siguiente pregunta.
¿Y cómo ve sus posibilidades de ser exaltado al Salón de la Fama?
Yo voy a pensar sobre eso en el futuro. Dijo.

