Con los 95 años que acaba de celebrar, es posible que el Scotiabank sea el decano de las empresas extranjeras en el país. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que su larga permanencia es una sólida demostración de confianza y apoyo al desarrollo de República Dominicana.
Durante el largo tiempo, el banco ha tenido que sortear períodos de inestabilidad política, una dictadura tan férrea como la de Trujillo, expediciones armadas, golpes de Estado, gestas guerrilleras, una guerra civil y otros movimientos, manteniéndose siempre en el país.
Razón le sobra al primer vicepresidente y gerente general de la entidad al señalar que la presencia sintetiza la visión a largo plazo de la entidad y el firme compromiso de mejorar continuamente el servicio en favor de sus clientes y accionistas.
La apuesta es digna de un reconocimiento, máxime porque mientras otros se han marchado o clausurado sus operaciones, el Scotiabank no solo se ha mantenido, consolidando su prestigio.

