Qué estaría pasando ahora con la Barrick si estuviera operando bajo el contrato firmado originalmente en el 2002 entre el Estado dominicano / presidente Hipólito Mejía y Placer Dome? A lo mejor algunos reclamos, pero nunca la indignación que provoca la entrega canallesca, vil y sospechosa que posteriormente hicieran Leonel Fernández y el Congreso de un bien tan valioso como la mina de Pueblo Viejo.
Fue una entrega voluntaria. Por tanto, al objetar el contrato, el presidente Danilo Medina eludió referirse a los malos dominicanos que, en uso del poder y sus atribuciones, lo aprobaron en el 2009. El entonces secretario de Hacienda, Vicente Bengoa informó, contento y eufórico, dijo que el presidente Leonel Fernández había sostenido un encuentro con el presidente de la empresa minera, Aaron W. Regent, con quien se comprometió a modificar el acuerdo original con Placer Dome.
Excluir a los participantes de ambos lados le resta fuerza a la demanda formulada por el jefe del Estado. Puede ser un argumento legítima y legalmente utilizable por la parte contratante.
El 11 de noviembre del 2002 envié al entonces presidente Hipólito Mejía una carta de cinco páginas sobre el acuerdo original. Desafortunado vaticinio. Con esto de los contratos con la Placer Dome hay que estar como una guinea tuerta, para utilizar un término peculiar en usted. Copio cita de la misiva a Mejía, donde relato una serie de casos en los que estuvo involucrada la firma Placer Dome, con la catastrófica secuela de daños al medio ambiente, a la producción agropecuaria y miles de seres humanos en todo el mundo.
En el 2006, Barrick obtuvo el contrato de explotación de la antigua minera Rosario Dominicana, consignataria prima facie, a la firma canadiense Placer Dome, que había firmado un acuerdo por 25 años renovables. La revisión vino tres años después, con el brindis de celebración. Ahora, los mismos rostros con otros discursos.
Donde dos o más firman, el compromiso es compartido. Seguridad jurídica es, también responsabilidad jurídica. Procede, por tanto, una demanda contra los responsables. Barrick encontró apenas un campo abierto. ¿A quién le dan pan que no coma?
Reconocer y asumir con responsabilidad este desagradable aspecto también forma parte de este caso. Ahora resulta que la propia Cámara de Diputados admite que este contrato es contrario a la Constitución, mea culpa que incluye al Ejecutivo y al Congreso, sus signatarios. A confesión de parte Jugar al manejo parcial de política excluyente e impunidad preferida- en un asunto tan espinoso, aporta muy poco a la justificación que hoy presenta el Estado para modificar el acuerdo con la Barrick.

