En el país no hay sacrificios y excelsitud en la nobleza y patriotismo como el de Juan Pablo Duarte y sus abnegados familiares, y la lealtad de amigos y compañeros, quienes compartieron sus luchas libertarias, siendo la suprema encarnación de la dominicanidad.
En el 197 aniversario de su nacimiento, ¡ay Duarte, cuántos pesares, infortunio y desnaturalización de los sacrosantos principios que legaste a la República!
Contemplamos hoy atónitos, traiciones a tu memoria venerada y tu abnegación, lágrimas, hambre y miseria, exilio en Venezuela, donde moriste, igual que los que tienen sangre de tu sangre. Rosa, Francisca, Vicente Celestino y tus insignes progenitores Doña Manuela y Juan José.
¡Ay, Duarte, Ninguna representación oficial del Gobierno dominicano de entonces, estuvo representada en tu sepelio, pero los dominicanos y la Patria lloraron y clamaron tu partida a la eternidad!
La nación que te legaste no es la misma, pues tenemos a muchos traidores a tu memoria.
Hasta se irrespeta la enseña tricolor que idealizaste, el nacionalismo, y se practica muchas veces el entreguismo, la inversión de valores, el oportunismo, dando paso a la malevolencia, riquezas mal adquiridas y el negro tatuaje de indolencia y deshonor, no de todos, porque tenemos muchos que reverenciar tu nombre y tu Obra.
Por vez primera se desnaturaliza la esencia del celestial día de tu nacimiento, el 26 de enero de 1813, y ahora el país, menos quien esto escribe, festeja tu nacimiento, el día 25, cual herejía del destino. ¡Ay, Duarte, te están olvidando.
Me permito transcribir algunas estrofas del poeta sancristobalense Osvaldo Bazil.
«Ya llega el peregrino, Retorna el soñador iluminado, el último Jesús crucificado, lo sacrifica todo a su destino».
«El ademán sereno y el paso suave y lento, como de sembrador de estrellas en el viento. besó su tierra lúgubre de insigne viajero. cruzó las viejas calles de su ciudad nativa , Las tinieblas oprimen su frente pensativa.
Duarte todo lo ofrece, de todo se desprende. De familia y riquezas ante el sol que en su espíritu amanece y ningún sacrificio le detiene las manos.
Se aferra a tres palabras que son como montañas, tres palabras que cruzan las entrañas. Dios, Patria y Libertad, a un tiempo mismo, llevan los fervores corazones, y este Jesús del sacro patriotismo, rompe con tres palabras los negros eslabones.
Nació la Trinitaria. La patria tiene casa, Surgen los Trinitarios, La patria tiene brazos, La epopeya reparte su porción de laureles, Y la patria responde a la trágica cita que hace el yugo pedazos, Y la Impoluta prédica de Duarte, Talla un altar de luz en la Puerta del Conde.
Duarte si vivieras, contemplaras hoy nuevos desengaños y olvidos a tus postulados sacrosantos y tu sangre patricia.
Desde tu sepulcro Inmaculado, ruega a Jesucristo por un mejor encauzamiento del pueblo dominicano, envuelto en la Vorágine del desorden, el estercolero y la carencia de voluntad firme para enfrentar esta barbarie que a tantos desalienta y preocupa.
Ojala pronto iniciemos la revolución, duartiana de la moralidad, Dignidad publica y privada y en la conciencia de tantos Dominicanos, Poniendo en practica uno de sus grades principios.
´´ No hay que perder la fe en Dios, en la justicia de nuestra causa, pues nos condenaremos por cobardes a vivir sin Patria, Que es lo mismo que vivir sin honor.

