Opinión

A la deriva

A la deriva

Este mundo acabará de joderse el día que los hombre viajen en primera clase y los libros en el vagón de carga. Con todo respeto a García Márquez, el mundo se jodió mucho antes que esa profecía se cumpliera.
Partamos desde lo más general hasta lo particular con el caso del Premio Nobel de Literatura, galardón que se le otorga a los mas grandes escritores y ensayistas por su trayectoria.

El mundo está a la deriva desde que a los argentinos Jorge Luis Borges (Ficciones), Julio Cortázar (Rayuela), Ernesto Sábato (El Túnel) les niegan el reconocimiento, y peor aún se lo dan al músico Bob Dylan. Ya cualquiera es un Nobel.

Un país con llamativos encantos como Venezuela está hundido en la hambruna, impotencia e indiferencia por la ambición de poder del Presidente Nicolás Maduro.

Y una figura política tan siniestra como Kim Jong-un, máximo mandatario de Corea del Norte, tiene como su mayor aporte a la humanidad sus cómicas amenazas a potencias como Estados Unidos, cuyo gobernante, dicho sea de paso, es el primero con un museo de sus Tweets más famosos, incluyendo su hit el “Covfefe” (aún no tiene significado).

México, un destino turístico impresionante manchado por la corrupción política, las drogas y los crímenes, donde intentar hacer lo bien hecho se paga con la muerte y ser periodista es considerado un acto de anarquía.

El mundo está acostumbrado a la oscuridad y a los atentados, los cuales son parte de nuestro día a día (Finsburry Park, Londres el 19 de junio, ataque en el puente de Londres, 3 de junio; Manchester, 22 de mayo; París, 20 de abril). Es tan normal verlos que cuando no suceden nos sentimos inseguros.

Un adulto me pregunta después de leerle el articulo lo siguiente: fuera de todo esto, ¿qué se puede hacer en este país?
Nada, ni siquiera quejarse.

El Nacional

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