Editorial

A partir de mañana

A partir de mañana

Los hospitales públicos han sido paralizados por otra huelga médica que concluye hoy, pero que se reeditaría a menos que  las autoridades asuman en serio el compromiso de conceder un aumento salarial a galenos, enfermeras y técnicos de salud, aun sea basado en el justo equilibrio entre lo ideal y lo posible.

El secretario de Salud Pública, doctor Bautista Rojas Gómez, ha adelantado que el Gobierno presentará al Colegio Médico una propuesta de incremento de sueldos, lo que hace pensar que las partes retornarán al diálogo que nunca han debido abandonar.

No se niega que las huelgas médicas perjudican a miles de pacientes pobres imposibilitados de  obtener servicios hospitalarios, pero es preciso señalar que las reivindicaciones salariales enarboladas por el gremio profesional ganan simpatías,  adhesión y comprensión en cada vez más amplios sectores ciudadanos.

Argumentos exhibidos por Gobierno y Congreso para negar el reclamo de los médicos resultan cada vez más débiles porque otros sectores de la administración pública han recibido exorbitantes privilegios salariales, y porque las cámaras legislativas incumplieron la promesa de aprobar una ley  de incremento salarial.

Al concluir el paro médico, es imperativo que el secretario de Salud convoque al Colegio Médico y demás gremios del sector salud a un diálogo serio con propuestas concretas y viables que acerquen lo posible a lo ideal.

Es aconsejable, sin embargo, que médicos, enfermeras y técnicos, recuesten sus legítimas aspiraciones a hombros de una sociedad que parece convencida de que es imposible sobrevivir dignamente con los salarios que perciben.

En ningún caso puede aplaudirse que los servicios de salud queden vedados -aun sea por un minuto- a la población pobre y marginal, aunque la culpa por las repetitivas huelgas médicas han de compartirla por igual gremios profesionales y autoridades.

Ojalá que el Gobierno y, por supuesto, el Colegio Médico, no pierdan la oportunidad de  encaminar una negociación formal, seria, responsable y sincera que concluya en la solución definitiva a un conflicto agravado por prepotencia, indiferencia e insensatez.

El Nacional

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