En vez de un año sabático como se había sugerido, los partidos políticos han abierto compuertas para una tempranera campaña interna desde donde despegan más de veinte precandidaturas, sin incluir las todavía encubiertas, lo que indica que el proselitismo desbordante continuará hasta el fin de los tiempos.
El Partido de la Liberación (PLD), que debería ofrecer ejemplo de sobriedad, en razón de que es el soporte político esencial del Gobierno, se ha contagiado con la plaga electoralista y ya cinco de sus dirigentes salieron de la gatera antes del grito de ¡A correr fanáticos!.
En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), no hubo tiempo ni de alinear a los caballos que se han desbocado en dirección contraria uno de otro, porque al menos siete corceles arrancaron sin que se señalara hacia donde está la meta.
El reducido Partido Reformista Social Cristiano, ha ensenado hasta ahora tres rostros presidenciables, incluido un antiguo ayudante del doctor Joaquín Balaguer que desde ya estaría pensando en reelegirse y quien sabe cuántos más han mandado a confeccionar sus afiches.
A golpe de ambiciones desmedidas o prematuras, se pretende sumergir al país en una campaña electoral que relegaría a un segundo plano el abordaje de asuntos esenciales en la agenda de urgencias nacionales.
Imagínense ustedes funcionarios de todos los niveles, alcaldes, legisladores y dirigentes políticos sin empleo desparramados por todas partes y pregonando las bondades de sus candidatos o acabando con los otros, mientras la ciudadanía de nuevo ve tronchadas sus aspiraciones de que se instale una auténtica pena o bazar de ideas o iniciativas para intentar resolver problemas medulares de la nación.
No me tilden de iluso, pero lo deseable sería, por ejemplo, que la oposición política, además de denunciar lo que define como erradas decisiones del Gobierno, señale o identifique las fórmulas que cree infalibles para solucionar tal o cual situación, en el entendido de que el elector sufragará a favor del candidato o partido que presente mejores realizaciones o programa de trabajo.
Satisfacen las declaraciones del presidente Leonel Fernández de que está dedicado a gobernar y que su único interés en estos momentos es enfrentar los problemas que afectan al país y hacer una gestión de la que el pueblo se sienta orgulloso.
Parece que el presidente Leonel Fernández sí se acogerá al año sabático.

