Modelo a la medida
Después de reclamar al presidente Leonel Fernández destituir a todos los miembros del Gabinete Eléctrico, ahora el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) exige el cambio del modelo económico vigente, aunque ignora que esta vez afila cuchillo para gargantas de sus pares.
El ingeniero Lisandro Macarrulla considera que es menester aplicar un tipo de molde que privilegie al sector productivo en vez de la plataforma de servicio sobre la cual se sustenta el desarrollo de la economía (Turismo, comunicaciones, servicios financieros, zonas francas.)
Aunque esos sectores son los mayores aportantes al Producto Interno Bruto, la Agropecuaria, Agroindustria y Minería, no están rezagadas, pues generan un porcentaje importante del total de divisas y empleos.
Puede decirse que el modelo vigente sería una combinación de servicios, agropecuaria y minería, este ultimo atisbado por la segunda oleada de extracción de minerales en el polígono minero Bonao, Sánchez Ramírez, Monte Plata.
El sector industrial se ha mantenido a la zaga y virtualmente excluido el modelo económico, cuyo recambio reclama el presidente del Conep, pero es menester señalar que no ha sido por falta de diligencia ni de estimulo del Estado, pues se recuerda que la ley 299 sobre incentivo industrial y sustitución de importaciones tuvo vigencia de más de 20 años y solo se logró el anémico parque de Herrera.
La verdad es que Turismo, Remesas e Inversiones han impulsado la economía en los últimos 20 años, aunque el Estado ha transferido miles de millones de pesos y dólares en subsidios y estímulo al mentado sector productivo nacional, sin resultado halagüeño.
Macarrulla se queja por el exorbitante gasto corriente, pero olvida que en el 2008 se transfirieron al sector privado 104 mil millones de pesos en privilegios objeto de censura por el Fondo Monetario y el Banco Mundial, que consideran que esas inversiones no son redituables.
Con defectos y virtudes, el actual modelo ha sustentado la estabilidad y relanzado sectores como el financiero y la propia agropecuaria, que suple el 87% de la demanda alimenticia local.
Se admite que se requiere de algún tipo de reingeniería en el modelo para reincorporar al sector industrial a la correa de crecimiento y expansión, pero quizás el mal mayor está en que ese molde no garantiza justa distribución del ingreso público, como lo demuestra el hecho de que, en exenciones, gastos fiscales y otros privilegios, el sector privado se agenció el año pasado 104 mil millones de pesos, mientras el programa Solidaridad, de asistencia directa a familias pobres, sólo obtuvo 14 mil millones.

