Presidente: en dos semanas usted entregará la Banda Presidencial al licenciado Danilo Medina, un compañero suyo que obtuvo el mandato de su pueblo para conducir los destinos nacionales por los próximos cuatro años. Usted bajará las escalinatas del Palacio Nacional con la satisfacción del deber cumplido y con el mayoritario aprecio de la población.
Gentes de mucha influencia mediática y corporativa han empleado todos sus esfuerzos por deslucir su gestión, y algunos mentados cientistas sociales han llegado al extremo de señalar que su liderazgo nació enfermo y que al término de su tercer mandato ha dejado un Nueva York chiquito plagado de injusticia social y de criminalidad.
Presidente: Usted ayudó a expandir y consolidar el espacio democrático, prohijó la primera gran reforma del sistema judicial y promovió la cultura del dialogo, en tanto que en el plano económico, el PIB creció casi un 10 por ciento y la República se insertó en los mercados internacionales, además el desempleo se redujo a un 13%.
Lejos de perecer, las libertades públicas se ampliaron y consolidaron durante sus mandatos y las cárceles del país nunca tuvieron en sus ergástulas un solo preso de conciencia, mientras la revolución democrática abarcó la modernización del sistema carcelario y de los códigos.
En su gobierno se votaron las leyes de modernización del Estado y se promulgó la Constitución de mayor alcance y modernidad en la historia jurídica y política de la nación, que incluyó la creación de las Altas Cortes.
Usted ha sido un gran constructor de todo tipo de obras de infraestructura que ofrecen un nuevo rostro de la nación, que ha sido receptora del mayor flujo de inversión y su crecimiento promedio del PIB ha superado el siete por ciento, como ningún otro país de América Latina.
Sus detractores, Presidente, hablan de pobreza, pero no se atreven a analizar el desempeño de los tres gobiernos del PRD, ni a mencionar los grandes crack sociales que produjeron sus políticas públicas, engendros de neoliberalismo y populismo, como los acontecimientos de abril del 84, ni se refieren al desastre económico y social que usted y la nación heredaron del fatídico periodo 2000-2004.
Esa gente pretendía que en sus gobiernos la República obtuviera los estándares desarrollo humano similar a los de Noruega, Bélgica o Austria, sin llegar a comprender que con los niveles de atraso que se acumularon durante los gobiernos de un supuesto partido socialdemócrata, la sociedad dominicana produjo durante sus mandatos un gran salto hacia adelante.
Presidente: Usted cumplió y llenó cabalmente las expectativas de un pueblo que agradece que gracias a su gestión inteligente y creativa, la nación no zozobró en el mar tormentoso de la crisis económica mundial. Gracias, Presidente. Hasta pronto.

