Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

La expresión que mejor define  el discurso del presidente Danilo Medina  ante la Asamblea Nacional es la contenida en el primer párrafo del editorial del viernes de este periódico que lo identifica como “socialmente revolucionario y políticamente ético”. Yo agregaría que esa pieza  encaja como llave que abre candado en el pensamiento político y social de Juan Bosch.

El fundador del Partido de la Liberación (PLD)  fue ejemplo de honradez política y personal, tanto así que en 1978 entregó al Comité Político el cheque por ochenta mil pesos correspondiente al dinero acumulado durante años de su pensión como ex presidente de la República, al señalar que “el fogón de mi casa se enciende con  el fruto de mi trabajo”.

Al proclamar que no negociará con deshonestos y que promoverá un gobierno ético y prometer que dará impulso al progreso y a la inclusión social, el presidente Medina honró al maestro, de quien dijo que  dejó de ser un nombre en la historia para convertirse  en el aire, el agua y la tierra de la patria.

Desde el jueves 16,  el licenciado medina  tomó la antorcha que le entregó su antecesor, Leonel Fernández, e inició una larga carrera en dirección ahora hacia el ensanchamiento y consolidación del anhelado estadio de justicia y equidad social, para lo cual ha prometido arreciar el combate frontal  contra la pobreza.

Su llamado a concertar un Gran Pacto Social para sacar de la pobreza a un millón 500 mil dominicanos, generar 400 mil puestos de empleos y mantener un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por encima del 4,5% debería ser la clarinada que anuncie la gran marcha hacia esa meta de revolución social.

Dije una vez y lo repito ahora, que  la población está compelida a  agarrarse  de manos con el presidente Danilo. El concurso ciudadano es vital para que el presidente logre instalar el trípode que sostendría su programa de crecimiento económico y desarrollo social, que serían la concertación de los  pactos Fiscal, por la Educación y por la Electricidad.

Nada de lo que ha prometido Danilo podría lograrse  sin un eficiente y continuo servicio eléctrico, sin un  sistema tributario  justo, transparente y sostenible y sin un  sistema  educativo que garantice  calidad de la enseñanza, por lo que  la gestión de concertación política, social, tributaria y económica debería ser declarada de gran prioridad nacional.

Al presidente Fernández le tocó rescatar una economía en ruinas, estabilizarla, retornarla al crecimiento, emprender un  impresionante programa de construcción de obras públicas y de reformas; al presidente Medina le corresponde impulsar la gran revolución social y llevar a su mínima expresión la pobreza. ¡Mano a la obra!

El Nacional

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