El presidente Danilo Medina cumple este viernes 16 su primer año de Gobierno todavía en intensa luna de miel con la población, que le prodiga un nivel de admiración y aceptación que ha sido medido sobre un 80%, especialmente por la puntualidad y equidad en la redistribución del ingreso y en la pulcritud en el gasto público. Sin acometer aun a plenitud las grandes obras de infraestructura que ha anunciado, el mandatario ha sabido administrar y repartir panes y peces entre los sectores vulnerables, a los que aborda personalmente en un diálogo semanal que se traduce en culto a la justicia social.
No es fácil cumplir la meta de reducir en cuatro puntos porcentuales de un déficit fiscal estimado en 6.5% del PIB, lo que explica el frenazo que experimentó la economía durante el primer trimestre a causa de una drástica reducción del gasto que se tradujo en un ahorro de 15 mil millones de pesos.
Fue en ese escenario de excesivo control fiscal cuando la Junta Monetaria dispuso liberar 20 mil millones de pesos del encaje legal bancario y el gobierno otros nueve mil millones para reiniciar el crecimiento de la economía por vía de la expansión del crédito y de construcción de obras públicas en el segundo trimestre.
Durante el primer semestre de este año, la economía creció 1.6 del PIB, a pesar de que a final de este período el Gobierno tuvo que erogar más de 500 millones de dólares en el cumplimiento del servicio de la deuda externa, lo que supone un sacrificio presupuestario que impacta negativamente a las actividades económicas.
Con mucha prudencia y transparencia, Medina dividió el año en una primera mitad de necesarios ajustes, pero de intensa asistencia a sectores productivos más afectados por los efectos de la crisis global como la pequeña y mediana empresa y productores agropecuarios y agro empresarios, que sin dudas sintieron alivio a través de programas del Banco Agrícola, Indhri y los Ministerios de Agricultura y Obras Públicas.
Aun con tropiezo burocrático, la ejecución presupuestal equivalente al del 4% del PIB al sector educativo, ha sido el punto más luminoso del primer año de Danilo, seguido muy de cerca por los altos niveles de transparencia y equidad en el gasto público.
Si los primeros seis meses fueron de ajustes y sacrificios, la segunda mitad de 2013 ha de ser de pleno crecimiento y expansión de la economía, con el inicio de las grandes obras de infraestructura, mayores ingresos por exportaciones de oro y plata, continuidad en la expansión del crédito y dinamismo en el comercio y la manufactura. El primer año de Danilo superó las expectativas y abrió los portones al progreso sostenido.
