Opinión

A RAJATABLA

A RAJATABLA

El informe sesgado, parcializado, incompleto y retorcido de Participación Ciudadana sobre  la situación de República Dominicana en 2011 desnuda de cuerpo entero a esa entidad y la coloca como una estructura  política, fáctica y mediática al servicio del sector del PRD que impulsa la candidatura presidencial de ese partido.

Antes de instalarse los magistrados de las Altas Cortes,  esa entidad desató una campaña de descredito contra sus magistrados al señalar que su escogencia fue el resultado de un pacto entre el presidente Leonel Fernández  y  el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, titular del partido blanco, sin reparar que en todas partes del mundo, la composición de los tribunales supremos es la consecuencia del consenso político y social.

La composición de la Suprema Corte, Tribunal Constitucional y Tribunal Superior Electoral está directamente conectada con la voluntad popular expresada en las urnas que determinó la  correlación de fuerzas en el Consejo Nacional de la Magistratura. Ningún apartado constitucional prohíbe ocupar puesto de juez a profesionales del derecho que han ejercido la actividad política.

Donde las enaguas de PC quedaron al descubierto fue al quejarse por la exclusión en la Suprema Corte de una magistrada con sólida relación  filial con un empresario de la construcción muy ligado al candidato opositor, un tipo de nexo que a esa gente no le parece trascendente, aunque  hay que decir que a esa abogada le asistía todo el derecho de  pertenecer a la Suprema y de optar por quedarse.

Cuando se sabe que las direcciones del PRD y del PLD procuran  salida al impasse creado por el reclamo de un sector perredeista para que se cancele al director de cómputos de la Junta Central Electoral, Participación Ciudadana decreta que la JCE ha perdido credibilidad y asumen como suyo  el pleito iniciado por esa facción partidaria.

No conforme con  pretender  desacreditar  al órgano encargado de organizar las elecciones, PC intenta arrojar  desperdicios sobre las Altas Cortes, a cuyos miembros se  refiere de manera desconsiderada,  sin tomar en cuenta que  esos magistrados  tienen  cada uno una hoja de servicio posiblemente  de mayor alcance que sus detractores que  se consideran ombligo de la moral.

Como para que no queden dudas de su rol de faldero partidario, Participación Ciudadana  intenta  presentar la imagen de una República fallida y de una economía en bandolera, cuando  la realidad es  que la democracia política se fortalece cada día.

El Nacional

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