Opinión

A rajatabla

A rajatabla

Voy a votar
Hoy en la mañana,  bien temprano, voy a votar en una de las mesas electorales del Colegio  De La Salle, en cumplimiento con la ineludible obligación de ejercer uno de los más elevados derechos ciudadanos, que a su vez  sirve de savia nutricia para el árbol de la democracia.

La abstención, aunque no constituye infracción  penal,  constituye un acto de  irresponsabilidad cívica, pues las instituciones políticas  presentan un abanico de ofertas  electorales que  reflejan pluralidad y diversidad, en el  marco de una sociedad  que  apura el paso  en su tránsito hacia el anhelado estadio de desarrollo, equidad y justicia.

El espacio democrático de que hoy disfrutan los dominicanos y extranjeros, residentes o visitantes, ha costado mucha sangre, sudor y lágrimas a más de una generación de héroes y mártires que ofrendaron vida y sosiego para derribar todo vestigio de tiranía e intolerancia.

Es por eso que todos los buenos y verdaderos dominicanos  están compelidos hoy a votar, porque ese ejercicio contribuye a fortalecer  al régimen de libertades públicas y consolida el poder ciudadano que se expresa en las urnas.

En lo que a mí concierne, voy a votar temprano, sin  poner atención a  voces agoreras que pregonan  incertidumbre y holocausto. Intentaré sufragar por lo mejor, aunque al final resulte lo menos malo, pero  no formaré parte de los ausentes, de aquellos que se cobijan en bohíos de amarguras y frustración.

Voy a votar por quienes exhiben o proponen un discurso positivo, por  aquellos candidatos que  creen  en su pueblo y que están asociados al optimismo y al progreso, capaces, con experiencia y vocación de servicio.

Aunque los resultados de las votaciones  parecen previsibles,  creo que  el compromiso de votar radica en la necesidad de derrotar al pesimismo,  a la  acendrada  y dilatada vocación  por  lo apocalíptico que prevalece en litorales partidarios que pregonan la cercanía del fin de los tiempos.

La gente debería  ir a votar en familia, atraer a los vecinos, amigos y relacionados en una interminable cadena  ciudadana por  el voto consciente, que ayude  a la sociedad a consolidar su matrimonio con el progreso.

Hoy es un buen día para pensar y actuar a favor de los demás, para defender la democracia, para reafirmar la fe en el porvenir y  nunca más mirar hacia atrás,  mirada retrospectiva que nos retorna a noches  sin luces, a tiempos ya superados. Voy  a votar temprano. Lo demás, usted lo sabe o lo adivina.

El Nacional

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